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Ángel Villarino

RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Capital de la homofobia

10/09/2021

No conozco ninguna sociedad más tolerante con la homosexualidad que la española. Los sondeos internacionales sostienen esta impresión, que comparten muchos extranjeros que viven o han vivido entre nosotros. Lo he hablado infinidad de veces con ellos, hasta el punto que el tema es un tópico que acaba por hacerse aburrido, por evidente, en conversaciones y sobremesas.

Seguro que hay mucho camino por recorrer hasta normalizarlo del todo, pero es conveniente entender en qué punto estamos para evitar hacer el ridículo. Es más, estoy seguro de que si en España hay tanta sensibilidad y tanto debate alrededor de la homofobia es precisamente por lo asentado que está su rechazo.
Madrid o Barcelona, ya lo saben, se han convertido en los últimos años en destinos turísticos o migratorios para personas homosexuales que tienen problemas para disfrutar de una vida plena en otras latitudes del mundo. Es motivo de orgullo que sea más sencillo ver a dos hombres o a dos mujeres pasear de la mano por nuestras calles que por las de cualquier ciudad de África, América, Asia. Solo alguna ciudad europea o algún barrio de Australia aspira a cotas de libertad sexual tan amplias como las nuestras.
La certeza resulta todavía más impactante si tenemos en cuenta la evolución, el cambio de mentalidad que se ha producido en los últimos 40 años. La aceptación es transversal y sin demasiados matices importantes fuera de la órbita del dogma religioso. Dogma mucho más acentuado en las comunidades musulmanas que en las cristianas. Todo esto resulta tan evidente que sonroja un poco escribirlo. Cuando lo obvio resulta polémico es que algo pasa.