NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Prioridades

01/05/2020

El plan de desescalada del Gobierno de España para ir relajando las medidas de confinamiento no solo ha hecho que los ‘runnners’ estemos ya calentando en el salón de casa. También ha puesto los colmillos largos a la oposición que quiere aprovechar cualquier desliz de Sánchez, y cualquier error en la comunicación de las medidas del Gobierno, como una oportunidad para tirarse a la yugular. Que no digo yo que no los estén cometiendo. Ayer media España se esforzaba por entender lo de las franjas horarias del ministro de Sanidad, con todos los matices personales que implican esas medidas, que hasta el propio secretario de Estado de Comunicación tuvo que abrir un nuevo turno de preguntas y pedir al ministro que repitiera hasta en dos ocasiones la explicación para resolver las dudas. Y aún dudo de si lo hemos entendido bien.
De verdad, muchos estamos cruzando los dedos para que estas medidas tengan su efecto positivo con el que fueron diseñados -amén de la responsabilidad individual que nos debemos exigir cada uno-. Una fe que intentamos mantener porque como se ha dicho en multitud de ocasiones, de esta pandemia no sabíamos nada y de la propagación del virus era muy difícil hacer predicciones. Todavía sabemos muy poco de este virus de hecho. Pero los hay que parece que en vez de cruzar los dedos se frotan las manos pensando más en derribar al rival.
Supongo que a veces uno se deja llevar por el rol que les toca en un partido, pero me provoca un mayor motivo de elogio los que se dejan llevar por el rol institucional. El presidente de la comunidad de Aragón lanzó un desafío importante cuando afirmó que «salvar vidas está muy por delante de salvar políticamente a Sánchez». O el presidente de Castilla-La Mancha, que sabemos que no duda en ponerse de cara frente al presidente del Gobierno y su secretario general, y ante el vicepresidente Iglesias, si con ello entiende que favorece a los habitantes de esta comunidad. Y es que tener claras las prioridades es importante en política. Y en la vida. Y si hay a quien le preocupa más quemarse políticamente que achicharrarse salvando vidas dista mucho de ejercer el servicio público para el que fue llamado. Muchos lo han descubierto con esta crisis sanitaria. Ojalá no hubiéramos tenido que llegar a eso.
Ayer en el Senado se celebró la comisión general de las comunidades autónomas en las que los representantes autonómicos expusieron a la ministra de Política Territorial sus reivindicaciones de cara a superar la pandemia y afrontar la llamada ‘reconstrucción’ económica y social que hará falta acometer una vez derrotemos al virus. Hubo propuestas, muchas. Pero también se dejó ver esa política del enfrentamiento ideológico que poco o nada ayuda a resolver las cosas. Algunos pidieron dinero, y recursos. Otros atender a las particularidades de cada territorio, y no solo de la provincia. Pero otros se dedicaron a atacar. Yo cedo mis horas de paseo para lograr esas horas de consenso. ¿Se puede?



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