El tesón de las familias de la fosa de Pajaroncillo

Jonatan López
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Medio centenar de cuerpos esperan una subvención para ser exhumados

El tesón de las familias de la fosa de Pajaroncillo

Varios familiares de los 48 heridos en batalla y fallecidos en el hospital de El Cañizar esperan desde hace varios años contar con una subvención para poder iniciar la recuperación de los cuerpos que están enterrados en la fosa del cementerio de Pajaroncillo. Eran combatientes republicanos de varias comunidades –Valencia, Aragón, Extremadura, Andalucía, Cataluña, Murcia, Madrid y Castilla-La Mancha– que fallecieron en este centro de atención improvisado impulsado por el doctor sevillano Pedro Vallina. La mayoría luchó en el frente de Teruel, quedaron afectados por metralla y se derivaron a este hospital que aún, muy deteriorado, sigue en pie junto a la carretera N-420.
Los fallecidos, incluido un niño, fueron enterrados en el campo santo de la localidad más cercana –tres de ellos eran conquenses de Arrancepas, Olmedilla y Tejadillos–, hasta que las familias iniciaron el proceso para desenterrarlos y darles sepultura en sus respectivas localidades.
Francisco Cantero es el portavoz de este colectivo cuyo afán por rescatar el cuerpo de un familiar y enterrarlo dignamente empieza en 2012, gracias al apoyo de la asociación La Gavilla Verde. Desde ahí, «empezamos a investigar y a tomar contacto hasta que en 2017 supimos dónde está. Caray, ¿por qué no vamos a ser capaces de encontrarle?», se preguntó.
Poco a poco, una vez recopilados los datos, nombres y su procedencia, se pusieron en contacto con otras 21 familias para indicarles que habían localizado a sus antepasados en la fosa de Pajaroncillo. El resto de cuerpos «nos es casi imposible. O ya no viven o no quieren saber nada. Adolfo Pastor, de La Gavilla Verde, encontró a un familiar del chiquillo que falleció y al que sus padres le pusieron el mismo nombre. Nos dice que no le interesa el tema».
La asociación, que ya ha solicitado una subvención al Ministerio de Justicia, permanece a la espera para que se inicien cuanto antes las tareas de exhumación que llevará a cabo el laboratorio de arqueología funeraria Paleolab. «Primero harán uso de un georadar para ver dónde está ubicada exactamente y a partir de ahí levantarán la tierra en distintas campañas de verano», detalla Cantero, que cuenta que «una persona nos ha mandado imágenes de la época que señalan con una piedra dónde estaría la fosa. Bajo el pasillo de entrada al cementerio».
El portavoz de las familias muestra su desilusión por la falta de recursos que les han brindado las administraciones para financiar las labores de recuperación. «Castilla-La Mancha hace caso omiso y nos dice que el responsable es el Gobierno, mientras que el resto de comunidades nos prestan su apoyo. Cataluña, por ejemplo, nos costearía las pruebas de ADN», comenta, y agrega que las trabas e impedimentos que se ponen para exhumar cuerpos de fallecidos de la Guerra Civil se deben a que «hay miedo a perder la poltrona que tienen. Trabajen para los intereses del pueblo, cumplan con la ley y hagan justicia después de 81 años de espera de los familiares».