Sánchez 'descubre' el separatismo

Antonio Pérez Henares
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Sánchez ‘descubre’ el separatismo - Foto: SUSANA VERA

La carencia de credibilidad del presidente es total y su 'caída' del caballo responde a su miedo a ser desalojado de Moncloa

P edrisco Sánchez llegó esta semana al debate en el Parlamento disfrazado de constitucionalista y con mucho y engolado aspaviento subió a la tribuna para allí proclamar que había descubierto que Torra, Puigdemont y Rufián eran unos malvados separatistas. ¡Qué sorpresa! ¡Qué escándalo!
Ese fue el eje central de su discurso y el traje en que pretendió embutirse. Pero hasta para la mayor tragadera, incluida buena parte de su propia bancada, que el día anterior había hecho ademán de sublevarse, la farsa no tiene un pase. Es tan tosca la mentira que quedó como Cagancho en Almagro antes siquiera de que subiera al estrado Casado que, parlamentariamente hablando, está despuntando cada vez más, y Rivera, quienes lo dejaron con las vergüenzas al aire. 
La finta era tan procaz que llenaba de bochorno. Porque, ¿cómo puede hurtarse a que si es presidente, si sus ministros tienen carteras, si ha okupado todos los cargos y teles, es exactamente porque ha pactado y pretendido apaciguar, traicionando a la Justicia, desamparado a los jueces, comprometido indultos y permitiendo todo tipo de escarnios, ataques y coacciones, desde la Corona a cualquier persona humilde a España y a los ciudadanos catalanes, a los separatistas? Que nunca, pero nunca, han dejado de proclamar que su objetivo exclusivo es la voladura de la Constitución, la violación de las leyes y descuartizar España. Lo saben hasta los grillos. 
Que su ministra portavoz diga que lo que ahora considera su jefe intolerable e inadmisible, no eran sino «meras declaraciones sin importancia» no tiene un pase. El desafío y la vulneración continua de la legalidad y convivencia democráticas lo sabía todo el mundo, menos Sánchez. Que tampoco se acuerda que en aquella moción de censura, solemnemente se comprometió a convocar «elecciones cuanto antes». Vamos, que lo que todos, pero todos, no hemos visto lo visto y oído lo oído. Incluso, a él mismo, cuando antes de ver el poder a mano decía que Torra era lo que es, un supremacista xenófobo, y que, por boca propia y de sus acólitos, solemnizaba que nunca jamás «pactaría con separatistas ni para conseguir la Moncloa». Justo hasta que tuvo la oportunidad de hacerlo y lograr esa ambición venenosa por la que es capaz de traicionar todo, principios, leyes y patria.