Hora de negociar

M.R.Y (SPC)
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El bipartidismo ha llegado a su fin y Sánchez está obligado a conversar para lograr una mayoría que le permita gobernar, ya sea con un Ejecutivo de coalición o con una alianza parlamentaria en la que puede excluir a los bloques secesionistas

El bipartidismo estaba abocado a desaparecer tras las elecciones de diciembre de 2015, cuando la irrupción de Podemos y Ciudadanos puso contra las cuerdas a las formaciones tradicionales, PP y PSOE. Fue entonces cuando los populares, con mayoría simple, decidieron mantenerse al margen y dejar que los socialistas, con el debutante Pedro Sánchez a la cabeza, se aventuraran a negociar con los bloques emergentes. Un diálogo que acabó sin éxito y que provocó una nueva convocatoria electoral en la que los conservadores recuperaron el apoyo de sus electores y los progresistas se hundieron. Cs dio su apoyo a Mariano Rajoy, pero en un pacto solo parlamentario, no de Gobierno.
Ayer, el escenario quedó mucho más dividido -los dos grandes firmaron, por primera vez, menos de un 50 por ciento de apoyos-, por lo que las conversaciones son indispensables. Y ya no será entre el ganador -el PSOE- y otro bloque político. En esta ocasión, a Sánchez le tocará esmerarse e intentar revalidar el consenso múltiple que ya protagonizó cuando el pasado junio logró echar a Rajoy del Ejecutivo con su moción de censura.
Ya se intuía desde antes de que comenzara la campaña. Tanto desde el lado de la izquierda como del de la derecha, era inviable una mayoría absoluta de una sola formación: las encuestas apuntaban que socialistas y populares tendrían que pactar con al menos otro rival en las urnas para que fuera posible una gobernabilidad. Ayer, quedó evidente, si bien solo serán los progresistas quienes tengan la posibilidad de abrir las negociaciones e, incluso, permitir que, por primera vez en la Historia de la democracia reciente, se conforme un Gabinete con más de un partido entre sus miembros.

Hora de negociar
Hora de negociar - Foto: SERGIO PEREZ
Sería algo inédito en el país, pero es una tendencia en Europa. Alemania cuenta desde hace décadas con Gobiernos de coalición, en Italia dos formaciones completamente contrarias -la ultraderechista Liga y el izquierdista M5S- se unieron para liderar el Ejecutivo de Roma, Portugal ha intercambiado alianzas de derecha y de izquierda y los países nórdicos son expertos en conformar Ejecutivos multipartitos. Viendo a sus vecinos de la UE, España podría copiarles, aunque Sánchez siempre ha insistido en que quiere gobernar en solitario y con «progresistas e independientes».
Sánchez logró anoche una hazaña: consolidar a su formación a pesar de la desaparición del bipartidismo. Y lo hizo recuperando 38 escaños con respecto a 2016. Todo lo contrario que el PP, que perdió 71 diputados.