LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Ecologismo y política

No hay que echar la culpa al karma por lo que te pasa por gilipollas. Las cosas son como son y no como nos las pretenden enseñar los políticos y progres de pacotilla. Si contaminas, y los países más contaminantes precisamente son los que más han financiado a los verdes en Europa, al final lo pagas. Si China contamina no es porque sea Comunista, es porque a sus dirigentes les toca un pie lo que pueda pasar en el mundo. Si EE.UU. contamina no es porque el país más democrático del mundo lleve consigo ser contaminante, es porque los últimos dirigentes americanos, excepto Obama, o sea para ponerles nombres y apellidos, los Sres. Bush y Trump, han renegado de la conciencia planetaria, es decir, les trae al fresco lo de perjudicar al planeta. A veces, los países más pobres o menos democráticos, son los que más consciencia ecológica tienen. Ser ecologista no tiene nada que ver con la política. Yo soy ecologista y cazador, y llevo más de 20 años pagando una cuota a Greenpeace como organización ecologista, porque sé que el planeta si no tomamos medidas se va a pudrir. ¿Hay un ramalazo de izquierda en el ecologismo? No. Lo que pasa es que muchos partidos políticos de izquierda presumen de ser ecologistas, porque van a la caza y captura del voto, y muchas veces la consciencia nos empuja a votar a quien defiende a nuestro planeta. Pero luego, la mayoría no hacen nada. ¿Son ecologistas Venezuela, Cuba, Corea y China? Pues precisamente no. Los europeos siempre hemos ido a la cabeza de los derechos humanos, de la libertad, y en este caso del ecologismo. Y allí hay de todo, países gobernados por la derecha, por la izquierda y por el centro. Pero en el fondo somos así porque tenemos el nivel de vida más alto del mundo, solo superado por Japón y EE.UU., y hemos tenido la suerte de tener una educación obligatoria desde pequeñitos y libertad de prensa.
Que nadie pretenda identificar ecologismo con la derecha o con la izquierda, que nadie se apunte ninguna medalla en algo ajeno a la política, que nadie pretenda ganar elecciones con la bandera verde. 
Es un orgullo que el mundo haya aceptado celebrar en España La Cumbre del Clima, que se iba a celebrar en Chile  bajos los auspicios de una autentica guerra callejera. En Santiago no está el horno para bollos, y se ha aprovechado que están allí todos los anti sistemas para traerla a la otra punta. Pero el fondo del asunto está ahí, en la cabecera de todas las noticias: el mundo se muere, porque no solo consiste en cerrar las centrales de carbón, consiste en gastar menos agua en la ducha, comprar coches eléctricos el que pueda, separar la basura, rechazar los envases plásticos, denunciar los vertidos y una larga lista de cosas que podemos hacer poco a poco los mortales comunes y normales. Se trata de concienciar a todos porque nos estamos cargando la gallina de los huevos de oro.