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Aurelio Martín

LA COLUMNA

Aurelio Martín

Periodista


Mala imagen

17/01/2022

Por si fuera poco para la imagen española en Europa, la declaración del ministro de Consumo, Alberto Garzón, donde, aunque haya sido dentro de un contexto, ha provocado que se froten las manos en muchos países al haber puesto en duda la calidad de la carne de nuestra ganadería, porque hay mucha competencia en el mercado exterior como el de los países árabes. Y a río revuelto ganancia de pescadores, el PP, a través de sus las comunidades autónomas donde gobierna, ha mostrado su interés por recurrir a los tribunales el decreto del reparto del fondo para la recuperación económica y social. Incluso, su presidente, Pablo Casado, opina que puede llevar a actos de corrupción. Entretanto se sacude todos los casos que han sido sentenciados o que se están juzgando y que dan de lleno en el corazón de su partido, argumentando que él no estaba en el ejercicio de responsabilidades orgánicas.  
Hace un año, el Gobierno lo pasó mal a la hora de convalidar el decreto que regula la ejecución de los fondos, siendo posible con la extraña mezcla de los votos de Bildu y la abstención de Vox, lo que le sirvió al dirigente popular Teodoro García Egea para decir de la ultraderecha que era un salvavidas para Sánchez, porque también aquí se libra una pelea por el voto más conservador. Los intereses políticos siguen mandando en el día a día, por un lado para provocar el desgaste del Gobierno, sin un segundo de tregua, ocurra lo que ocurra, aunque sea a base de que se pierda respeto al país en el exterior o de que haya dificultades para hacer llegar los fondos y frenar con ello proyectos que ayuden a salir de la crisis creada por la pandemia y colocarse en la senda de la recuperación y el futuro más sostenible y digitalizado, ayudando a las empresas. Y luego, como ocurre en autonomías bajo gobierno popular, se han ingresado fondos para la crisis sanitaria y apenas se han empleado en dotarse de más recursos técnicos o de personal, sino que ha pasado el dinero a caja con el fin de ofrecer un superávit en el presupuesto y poder vender una buena gestión económica. 
Ya reclamar un consenso en los grandes temas es como predicar en el desierto, cuando de la sede de Génova ha salido la directriz de que, allá donde sus militantes sean oposición, hay que ir a dar leña diariamente y, nada de política, el recurso son los tribunales y, por supuesto, de colaborar y trabajar nada, aunque se trate de asuntos fundamentales. 
Ahora lo que mola es darse una vuelta por las granjas, aprovechando que el ministro Garzón ha actuado más como activista vegano que como miembro del Gobierno, donde se pueden adoptar medidas en caso de que se esté haciendo algo mal en el sector ganadero, tanto en sanidad animal como en contaminación, y la basura que sobre echarla encima con otros asuntos, caiga quien caiga, aunque sea perjudicial para el país.