Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Page contra Sánchez

A Page no le gusta el panorama político que se va quedando. Nos lo recuerda todos los días. Ya sea en un tweet felicitando y deseando suerte a Pedro Sánchez -más falso que un máster de Casado– o reinaugurando instalaciones en Talavera de la Reina. Page siempre habla de Cataluña en sus inauguraciones. Ese chivo expiatorio que esconde las carencias propias. Hila su discurso bajo la aparente demanda de equidad, que no igualdad, ante los agravios territoriales. A ver si se aplica el cuento en su propia región y en su propia gestión.
Tenemos a los políticos regionales de campaña contra la coalición de gobierno nacional, como si no tuvieran cosas que hacer por aquí, pero ya se sabe, Madrid es Madrid, y para estos políticos Castilla-La Mancha no es más que la lanzadera de paso para alcanzar protagonismo en la capital y en el partido. Que se lo digan a Carmen Riolobos, una de las mayores expertas en la materia, que ha contagiado a los suyos en eso de ocuparse y preocuparse en su día a día, por Cataluña y la unidad de España. Hasta el punto de pedirles a los diputados socialistas (del PSOE quiero decir), que votasen en contra de la investidura rompiendo la disciplina de voto. No se les ocurre a los diputados electos por las provincias de esta región ponerse de acuerdo contra cualquier gobierno para defender el Tajo y oponerse al trasvase, o exigir unas infraestructuras ferroviarias decentes. Ellos son más de montar una concentración (supongo que autorizada como Dios y la Delegación del Gobierno manda) a las puertas del palacio de Fuensalida contra la pusilanimidad de Page ante la aventura socialcomunista del futuro gobierno. Temerosos por si se les adelantaba el presidente de Castilla–La Mancha, que ya llevaba días poniendo palos en la rueda de un pacto y acuerdo de investidura, que garantizaba a Pedro Sánchez como Presidente de España del primer gobierno de coalición tras la República. Él, que fue el primer presidente de un gobierno de coalición con Podemos. Page necesita de su propio funambulismo político para sobrevivir y convivir con sus propias derechas. PP, Cs y Vox, obligados en nuestra región a ir más allá en su escalada de crispación y odio, ante un presidente socialista (del PSOE) que se sitúa descaradamente en la misma orilla. No es por convicción política que Page planta cara a Sánchez. Es el juego de no perder por la derecha. Lo aprendió de su maestro Bono pero ahora todo es más anodino. Zapatero se protegió nombrándole ministro pero a Sánchez no le hace falta. 
Tenemos a dos castellano-manchegos por el mundo, independientes, como ministros en el gobierno y a Page fuera. Mientras cae de la carrera ministerial la guadalajareña Magdalena Valerio, actual Ministra de Trabajo e incondicional de Pedro Sánchez en su lucha por liderar el PSOE. ¿Le tendrá encomendada alguna responsabilidad mayor en nuestra región?