TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Sensatez

Podemos pensar que Zidane tiene una varita mágica, que realmente no hacía falta fichar, que Keylor es mejor que Courtois, que el sobrepeso de Isco y Marcelo era pura exageración mediática, que Lopetegui primero y Solari después son dos zopencos de manual y tiraron piedras contra su tejado, que Gareth Bale es el nuevo Balón de Oro, que todo va a ir bien, que aún hay Liga, que ni el Barça ni el Ajax nos hubieran hecho aquello...

… o podemos ser sensatos. Ser justos con la lógica, cautelososos y prudentes: ha sido un partido. Contra el Celta (18º de la clasificación). Un 2-0. Sin goles hasta el minuto 60. Con Keylor siendo mejor que Rubén.

En el fondo, cualquier institución que desee abandonar una crisis galopante necesita una idea, agarrarse a ella y confiar en que marcará el camino correcto. Aunque no tenga ningún sentido, aunque haya que tragarse absurdos como los del primer párrafo.

Así como el barcelonismo es depresivo (incluso en esta época de gloria), el madridismo es aquel niño optimista del chiste, el que empieza a gritar «¿Dónde está el caballo?» cuando sus padres, hartos de tanto optimismo exacerbado, le regalaron una bolsa con heces. La capacidad de la parroquia blanca para ilusionarse es directamente proporcional a la que tiene para caer: tocó cielo con el 3-0 a la Roma de la mano de Lopetegui («El Madrid más coral en una década»), vislumbró el triplete de la mano de Solari y el sábado, con un 2-0 ante el Celta, es capaz de creer en todo porque ha vuelto Zidane, el mago.

No estamos para pedirle calma y cordura al fútbol a estas alturas, cierto: que cada cual crea en lo que quiera... pero que no trate de convencer a los demás. En este 'tinglado' tan loco, dos pueden tener razón pensando lo contrario.