A CONTRAPELO

Benjamín López

Periodista


Cayetana

No es simpática, más bien todo lo contrario; irradia una imagen de cierta soberbia, como si no tocara el suelo con los pies, porque habla siempre muy claro, sin demasiadas concesiones a la diplomacia; tiene una imagen de mujer dura y fría, germánica, y podría encarnar sin esfuerzo el papel de mala de cualquier película. Y, sin embargo, o precisamente por todo eso, Cayetana Álvarez de Toledo es un gran fichaje de Pablo Casado para el PP, sobre todo para Cataluña y de manera especial en el momento que atraviesa ahora mismo esa región española. Casado ha dado en el clavo con su elección precisamente porque la periodista no sabe catalán y porque no tiene nada que ver con Cataluña. Dos pecados mortales a ojos de los fanatizados nacionalistas. No es que desconocer el catalán sea un mérito, ni mucho menos, pero tampoco puede ser un demérito ni un impedimento. Su incorporación como número uno en la lista al Congreso por Barcelona conlleva un mensaje muy claro que se estaba necesitando como el comer: los independentistas no son los dueños de la Comunidad, cualquier español puede presentarse allí porque es su país, porque le ampara la ley y porque le da la gana. En definitiva, le está diciendo a los separatistas que basta ya de imposiciones, que aquello es tan España como puede ser Andalucía, Galicia, Madrid, Castilla y León o cualquier otra comunidad, sin excepción. Y si no les gusta, ajo y agua. Que ladren. No hay otra. 
Creo que es lo que muchos catalanes no separatistas, que son legión, estaban esperando tras décadas de orfandad de un Estado protector que defendiera sus derechos. Firmeza frente al asfixiante separatismo que reparte carnés de catalanidad. Eso se terminó. Se acabó la pureza de sangre. Y Cayetana no se arruga. Le espera un linchamiento mediático en los medios aborregados y domesticados al servicio de los intereses nacionalistas. Si TV3, la televisión pública catalana, ha sido capaz de reírse de que el exdelegado del Gobierno Enric Millo haya donado un riñón a su mujer, qué no serán capaces de hacer y decir de esta candidata que, además, ni es simpática ni diplomática ni tiene pelos en la lengua. Creo que va a ser capaz de aguantar la tormenta. Me parece que incluso se crece en el castigo, como los toros bravos y encastados que se han prohibido en esa Cataluña irreconocible. 
El acierto de Casado con Cayetana Álvarez de Toledo es doble. Primero de cara al interés general que hay que proteger en Cataluña y, en segundo lugar, en clave de partido. Vuelve a casa la hija pródiga que fue diputada ‘popular’ por Madrid durante más de siete años y que ha reconocido sin inmutarse que votó a Cs, desengañada por la última etapa de Rajoy en el Gobierno. Casado coloca así en la Ciudad Condal a su particular Arrimadas, con un discurso que defiende ante todo la libertad frente a la imposición y el adoctrinamiento que practican los separatistas. Eso hace mucha falta en Cataluña ahora mismo: libertad para los que están desde hace muchos años sometidos y señalados.