LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Hong Kong y Turquía

Tienen algo en común: una lucha a muerte contra la tiranía. China ya no es comunista como todos sabemos; se ha convertido en el país más capitalista del mundo, y ha salido de la crisis como país, porque con el régimen comunista era una masa de gente sin trabajo y sin comida. El tiempo hace que la gente salga del comunismo, como también lo hizo Rusia. Desde que salieron de esos regímenes no han hecho más que prosperar. Pero en China sigue existiendo una dictadura, cuya calificación no vamos a hacer aquí. Que vengan los sabios socialistas y comunistas españoles y lo hagan. No hay pelotas. ¿Cómo se vende eso? Los habitantes de Hong Kong han probado la fruta de la libertad porque durante muchos años estaba Gran Bretaña de protectora. Como China es tan potente, los ingleses no han tenido agallas para mantenerla y la entregaron a China. Pero sus habitantes ven lo que hay al otro lado y no quieren perder su estatus y su democracia. Por eso protestan, porque el gobierno de Hong Kong ha aceptado entregar a los disidentes a la dictadura china. Ya no es la época de Tiananmén, y el gobierno chino ya no hace las burradas que hacía antes, pero mantiene el rumbo de reprimir a quien no esté de acuerdo con ellos. Tarde o temprano en China se restaurarán los derechos de los trabajadores, que tendrán que pagar seguridad social, que podrán manifestarse en contra del gobierno y que se equipararán al mundo occidental. Esto no ha llegado todavía pero llegará, y entonces los productos chinos tendrán los mismos costes que los productos occidentales, y ya no serán tan baratos. Pero la dictadura china tiene dientes de sierra como lo demuestran las protestas de Hong Kong, avanza pero retrocede de vez en cuando. Otra cosa distinta es Turquía, donde el islamismo no solo no se agota con el acontecer de los años, sino que resplandece de nuevo. Kemal Atatürk fue un militar turco que quiso hacer de su Turquía un mundo laico, conocedor como era de las leyes tan brutales del Islam, y lo consiguió hasta que llegó Erdogan y volvió a aplicar las leyes musulmanas. Pero Turquía ya había probado también la fruta de la libertad, y el otro día los turcos de Estambul votaron en contra de Erdogan. Sorprendido porque lo hicieran después de haber metido en la cárcel a todos los disidentes y a todos los periodistas libres, alegó que había habido tongo en el recuento y volvió a producirse una votación en la que salió tan mal parado, que los defensores de la libertad sacaron mayoría absoluta en la alcaldía de Estambul. El que ha probado la libertad y la democracia no se conforma ni con el comunismo ni con el islamismo, y las dos ideologías sufren el acoso de la facilidad de los medios de información que nos ven a los occidentales como el mejor sistema. Con luces y sombras, occidente arrastra al mundo, copiemos lo bueno y no lo malo.