Conocer el pasado

J. Monreal
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Conocer el pasado - Foto: Reyes MartÁ­nez

Andrea Villegas Marchante. Historiadora

Cursó estudios de Historia, y entre máster y máster, aprovecha el poco tiempo que le queda libre para coordinar una sección en una publicación dedicada a la divulgación de temas históricos.

«La historia hay que entenderla, no como una serie de hechos aislados, de batallas y nombres, sino como conjunto, porque nada sucede por azar sino que hay unos desencadenantes y éstos llevan a unas consecuencias», señala Andrea, quien pertenece a esa generación de historiadores jóvenes, preocupados por desenmarañar los hechos históricos, para ofrecer una visión lo más veraz posible de los acontecimientos, «aunque el historiador no debe ser nunca juez de la historia».

Y así, entre legajos y fechas, entre libros olvidados en anaqueles de archivos y bibliotecas, Andrea pone todo su empeño en conocer y dar a conocer aspectos ignorados de nuestra historia reciente. «Me interesa la época no tan remota de nuestro pasado, es decir, el siglo XIX, que a pesar de lo que se ha estudiado, me parece una etapa interesante y en que todavía nos queda muchos por saber de ella», dice Andrea, quien desde hace un año colabora como coordinadora de una sección en una publicación on line, nacida en la Universidad de Alcalá de Henares, fundada por estudiantes de historia, y abierta a la participación de eruditos y expertos en diversos temas.

«Mi parcela concreta es la historia contemporánea», señala Andrea, quien al margen de su faceta como historiadora y divulgadora, se afana por completar su formación a base de máster, «para poder dedicarme un día de lleno a alguna de las muchas parcelas que hay en este ambiente de los historiadores, bien en investigación o bien en el campo docente, siempre vinculado a la historia, vista y analizada desde un punto de distancia, sin entrar en valoraciones, sino simplemente contar lo sucedido y ofrecer el mayor número de datos posibles para que el lector saque sus propias conclusiones».

Escribir sobre historia sí, pero no reescribir la historia, «aunque hay mucha tendencia últimamente a tratar de revisar y jugar a qué hubiera sido si...», dice Andrea a quien, como historiadora, sí le hubiera gustado borrar de la historia las guerras mundiales, el holocausto nazi y tantos otros desastres que han causado millones de muertos a lo largo del devenir del mundo. «A pesar de todo, de lo bueno y lo malo, la historia es inevitable, y somos consecuencia de nuestro pasado», sentencia Andrea, quien confiesa no ser mitómana respecto a personajes históricos, «aunque siento admiración por muchos de ellos, y no precisamente por los grandes nombres en los que todos podemos pensar como Julio César, Napoleón o César Augusto, sino en personajes que no han tenido tanta relevancia, o son prácticamente desconocidos por el gran público y que tuvieron un papel relevante en la historia. Un par de ejemplos serían el conquense Severo Catalina y otro personaje del siglo XIX, Manuel Ruiz Zorrilla, quien influyó notablemente en la vida política de su época».

Hechos y personas que cambiaron, o que pudieron cambiar la historia, a los que la joven historiadora analiza y sitúa en su momento y su circunstancia concreta.

Viaja al pasado a través de libros y legajos y, a veces, sueña con la posibilidad de trasladarse a otras épocas y conocer a los personajes claves en cada momento.

«Si existiera la máquina del tiempo, me gustaría poder trasladarme a varios periodos. Por deformación profesional y especialización, viajaría a lo largo de todo el siglo XIX, y una vez conocido bien ese periodo, dar otra vez marcha atrás y recalar a finales de la Baja Edad Media y comienzos del Renacimiento. De momento me conformo con investigar entre papeles».