LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


La ropa de mercadillo

El teniente de alcalde de Ciudadanos en el Ayuntamiento guadalajareño de El Casar, Javier Bule, dijo el otro día en un pleno para justificar la subida de sueldo aprobada a los concejales del equipo de gobierno, formado por su partido y el Psoe, que «la calidad hay que pagarla y no es lo mismo comprar ropa en el mercadillo que en El Corte Inglés». Bule asegura que los vecinos del pueblo lo notarán al cabo de los cuatro años, pero ha hecho bueno el dicho de que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. De momento, el cambio en el ayuntamiento de El Casar ya se ha notado, sobre todo, en el bolsillo de los contribuyentes.
Se equivoca el señor Bule cuando demoniza la ropa de mercadillo. Se ve que este señor ha ido a pocos o no los frecuenta directamente. Debiera conocer más de cerca la realidad antes de proferir determinados juicios. O ver el programa de mi compañera Fátima García Mochales en CMM, donde se aprecian de manera inequívoca las bondades que tiene la compra en el mercadillo. Por lo pronto, no encontrarse con el señor Bule.
Al grito de «¡Me los quitan de las manos, me los quitan de las manos, señora!» puede uno encontrarse desde un manojo de ajos a varios pares de bragas. Las compras en el mercadillo son muy divertidas, pues uno sale con veinte bolsas aunque no quiera. Los políticos esto lo saben y por eso aprenden rápido. Se percibe que el señor Bule es un advenedizo de los que nunca ha regateado. Yo he podido ver a varios guardando la vez como uno más. Alguno hay que hasta paga una ronda o un kilo de mandarinas para la vecina de casa. Los señores de los puestos también votan y se quedan con la copla de los alcaldes o presidentes que van y de los que no. Esto es así, pero Bule no lo entiende.
La propia alcaldesa que está a su lado frunce el ceño cuando suelta semejante parida. Es del Psoe y se preguntaría de qué cuadro se ha caído este señor. Cuadro o máster, claro. Esta nueva política de narcisos almibarados con los que nos han obsequiado determinados partidos es de traca. No somos conscientes los ciudadanos todavía del inmenso favor que nos hace esta gente con el sacrificio inmenso de gobernarnos. ¿Quiere usted unos encurtidos, señor Bule? Los compré el domingo en el mercadillo.
La nueva teoría política del mercadillo va contra incluso algunos de los planteamientos del partido que representa el teniente de alcalde. Si Ciudadanos abandera la bajada de impuestos, cómo es posible que lo primero que haga sea aumentar el gasto de personal. Intuyo una circular dentro de poco en la que el ayuntamiento aumentará el gravamen de los puestos del mercadillo.
Pero lo verdaderamente novedoso, por lo que tendremos que dar gracias eternas al señor Bule es por la segunda parte de su frase. El nuevo equipo de gobierno es El Corte Inglés, una de las mejores empresas españolas que son bandera de nuestra economía. Yo he comprado también mucho en El Corte Inglés y admiro profundamente la filosofía de Isidoro Álvarez, una de cuyas principales máximas es que el cliente siempre tiene razón y si no queda satisfecho, le devuelven el dinero. Espero que el señor Bule sea Corte Inglés para todo, de tal forma que si no demuestra su talento, pueda descambiarse sin necesidad siquiera de presentar el tique. Nos lo debe como premio a habérnoslo llevado puesto. Ya es primavera en el ayuntamiento de El Casar.