MIS RAZONES

Pilar Gómez


Sánchez entrega Navarra

Navarra Suma (UPN, PP y Cs) ganó las última selecciones forales en esa comunidad. Veinte escaños de los 50 que había en liza. El derecho que otorgan las urnas a que el bloque constitucionalista gobierne la región está a dos minutos de ser dinamitado. El PSOE no quiere que gobierne la fuerza más votada. María Chivita, la delegada de Sánchez en la zona acaba de suscribir un acuerdo con Garoa Bai (la franquicia regional del PNV), Podemos e Izquierda-Ezquerra. Es decir, los separatistas y los comunistas en el mismo paquete para subsumir Navarra al País Vasco. Eso es lo que pretende Sánchez para Navarra. ¿Y para España?

Para que se consume el despropósito la señora Chivite precisa de que Bildu, el apoyo político de ETA, se abstenga en la votación decisiva. Los socialistas, en Navarra y en Madrid, juran y perjuran que ni han llegado ni llegarán a pacto alguno con los amigos del terrorismo etarra. No lo han hecho frente a las cámaras, pero a nadie se le oculta que hay una entente bajo cuerda.

El PSOE pacta con Geroa porque el PNV así lo exige, porque los nacionalistas vascos condicionan su apoyo a la investidura de Sánchez (cinco escaños decisivos) a que el PSOE se aleje en Navarra de quienes defienden los preceptos de la Constitución sobre la undiad de la nación. En ello están. 

Sánchez cerece de un proyecto nacional sólido y creíble. Nunca lo ha explicado. Se adapta a las circunstancias según sus necesidades. Su único sendero es el que conduce a prolongar su estancia en la Moncloa. Sabido es. Pero que no pretenda engañar a nadie con sus absurdas teorías sobre los pactos en Navarra. Es el separatismo, es el PNV y es Bildu. En suma, es Sánchez.  


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