EN VERSO LIBRE

Francisco García Marquina


Un fin de año divertido

Esta Nochevieja me ha resultado divertida, y no sé de qué se quejan los fascistas, porque son tan culpables como los rojos de que se haya montado este lío político que ahora no les gusta. Pero yo he salido ganando porque he brindado con Dom Pérignon ya que no he encontrado el cava extremeño porque Sánchez ha congelado su producción para que no haga competencia al catalán. Cosa muy explicable porque forma parte del pago para que los de San Sadurní le hagan presidente después de comer las uvas, y su investidura ya forma parte del follón navideño.
¿Cuánto ha sido y será la cuantía de ese pago? No pregunto porque es perder el tiempo pues la pretendida transparencia del Presidente en funciones es como la de un muro y, si empieza a largar, miente como un profesional del embuste. Sabemos que una parte del pago se reparte en dádivas entre los dos principales socios que son Cataluña y Euzkadi y que la más sustanciosa en un trato bilateral de igualdad con España para decidir el derecho a la autodeterminación. Y esto aparece en papeles firmados, como este acuerdo con el PNV de «impulsar, a través del diálogo entre partidos e instituciones, las reformas necesarias para adecuar la estructura del Estado al reconocimiento de las identidades territoriales, acordando, en su caso, las modificaciones legales necesarias». Esto es grave pues significa adaptar la Constitución a un plan de disgregación de España. La soberanía nacional no es negociable y el presidente tampoco puede amparar un referéndum en Cataluña, metiéndolo de clavo bajo el nombre de «consulta». El mero hecho de sentarse con separatistas y delincuentes es ya inmoral, porque cuando el diálogo es imposible entre irreductibles, sólo queda negociar que es claudicar.
El trato no parece equitativo, porque es caro pagar tanto para vivir en la Moncloa, pero a él le sale gratis porque quien paga somos nosotros. Además este alquiler es sólo por residir, porque la tarea de decidir ya se la ha otorgado a los separatistas y a su amigo de Podemos con el que ya no siente insomnio sino visible cariño. Como cada día se levanta con una idea diferente sobre cuáles sean las naciones de España, es preferible encargarle la responsabilidad a la lumbrera de Occidente que es Carmen Calvo y luego que Tezanos se invente una encuesta para darle base social y, si hay algún tropiezo, la justicia sabe hacer los trajes de encargo y a medida.
Finalmente sospecho que estos tratos con el separatismo van a quedar en nada al cabo de unos meses de no cumplir Sánchez lo que haya prometido, que es su estilo político más propio, que va a actuar como autovacuna. Luego, que Dios nos asista.
En esta página ya no queda espacio y por eso dejo para mi próxima columna el análisis somero de la otra ala del pájaro que es el acuerdo PSOE-UP, llamado de Coalición Progresista.
Bajo la obnubilación de champán de Nochevieja que me produce una reparadora coña de alivio, estoy imaginando que Sánchez va a ser presidente por la vía rápida como él desea, pues, obtenidos los votos necesarios, puede ser nombrado allí mismo y sin necesidad de la ceremonia de juramento porque ¿qué valor iba a tener la promesa de quien no tiene palabra?