ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Gestión del paisaje

Muchas cosas están cambiando  en la sociedad, en la economía y en la política. Entre ellas el papel del medioambiente y las consecuencias del cambio climático que estamos comprobando. El 28 de agosto se cumplían dos meses del devastador incendio que asolaba Montesión y terrenos adyacentes. El Gobierno de la Nación ha aprobado con urgencia destinar 300.000 euros para recuperar las zonas arrasadas  de Montesión y más del doble para el incendio de Almorox. Suponemos que corresponderá a la Comunidad Autónoma la aplicación de tales recursos El Consejo de Ministros ha respondido con celeridad: toca iniciar la reconstrucción de lo destruido con métodos y medidas proporcionadas, sabiendo que una intervención aislada será insuficiente y que a partir de ahora habrá que incrementar las partidas anuales destinadas a  estos fines.
El cambio climático, en el que algunos todavía no creen, está desencadenando  comportamientos hasta ahora insospechados. Los desastres naturales serán cada vez más intensos, más difíciles de prevenir, más reiterados. Ya no será suficiente con las intervenciones paliativas como hasta el momento. A partir de las previsiones de futuro habrá que introducir  paradigmas de actuación distintos a los actuales y muchos más amplios. En Montesión y en Almorox ardió más superficie de la normal, si se comparan con incendios de veranos anteriores o incluso el de Gran Canarias, un mes después. Los expertos ya hablan de fuegos de sexta generación. Más sostenidos, más destructivos, más incontrolables. Y también anuncian  las zonas de riesgos que están surgiendo. Entre ellas, el Mediterráneo. No es casual, aparte de la carencia de recursos  endémica, que la vegetación mediterránea de Montesión ardiera a tanta velocidad y con tanta virulencia. Las transformaciones que se están produciendo obliga a cambiar las agendas políticas. Habrá que empezar a hablar de «Gestión de Paisajes», tanto urbanos, peri-urbanos como rurales. ¿Qué implican tales cambios? Trabajar todo el año de manera planificada y con proyectos dotados de recursos técnicos, humanos y materiales  para aminorar siniestros en los meses de mayores riesgos. Lo cual supone cambios, a su vez, en las estructuras presupuestarias de las Comunidades y de los Ayuntamientos. Por decirlo de manera más concreta, para recuperar e incrementar las masas forestales  no será suficiente la aportación coyuntural de un Consejo de Ministros. Habrá que disponer de presupuestos propios en los próximos años, con planes continuados de recuperación y prevención de desastres. La Naturaleza debe ser ayudada, sin alterar sus  ciclos y sus leyes.