COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Fusión fría

El vicepresidente del Gobierno de Castilla y León, Francisco Igea, ha decidido presentar batalla y optar a la presidencia de Ciudadanos frente a Inés Arrimadas, para evitar la fusión fría con el Partido Popular hacia la que cree que se dirige su organización con los pactos firmados por ahora, y los por venir, hasta llegar a una conjunción en unas elecciones generales que es lo que pretende el líder popular Pablo Casado.

Sin salir del ámbito de la experimentación física, Igea está de acuerdo con Albert Einstein, o con quien lo dijera, que “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, para señalar que la estrategia que marca quien fuera la mano derecha de Albert Rivera, ahondaría en los malos resultados que cosechó en las últimas elecciones generales, tras haber establecido un cordón sanitario que le impedía pactar con el PSOE y que les dejó en 10 diputados.

Contra esas dos posibilidades, la de la absorción por la vía de la consunción electoral y la de repetir errores, se levanta el líder del sector crítico del partido naranja para mantener las esencias de Ciudadanos,  su capacidad de pactar a derecha y a izquierdas y su combate decidido contra el nacionalismo y el populismo –Podemos y Vox-, y sobre todo para que la organización del partido que salga del congreso extraordinario no sea leninista, en el sentido de que se imponga el centralismo democrático, y toda la estrategia y la táctica la decida la dirección que nombraría a los representantes territoriales sin participación de la militancia.  Inés Arrimadas ha afirmado que no quiere un partido con baronías

Es decir, las diferencias entre Arrimadas e Igea son, aparentemente, menos ideológicas –liberales capaces de negociar a derecha e izquierda- y más organizativas.  Pero los hechos desmienten esa posición con los gobiernos en los que participan sostenidos por Vox y los guiños del nuevo líder de los populares vascos, Carlos Iturgaitz a los líderes y militantes del partido de ultraderecha.

Un avance de la fusión fría sería el ofrecimiento de Inés Arrimadas a Alberto Núñez Feijóo, de integrarse en las listas del PP, que el líder gallego ha rechazado, o que está dispuesto a aceptar si los candidatos naranjas se sitúan bastante más allá de los puestos de salida que garantizarían al presidente gallego mantener la mayoría absoluta. Más cuando la futurible presidenta de C’s quiere que sus electos se pasen al Grupo Mixto para mantener su visibilidad y contar con libertad de voto. Una propuesta producto de la necesidad que tiende a sobrevalorar los magros resultados obtenidos en los  comicios precedentes en ese territorio.  

Pero dos no se fusionan si uno no quiere y por lo pronto Núñez Feijóo ha resistido la presión de su líder, ha relegado el acuerdo con Ciudadanos y les ha recordado su carácter de partido que cambia demasiadas veces y demasiado pronto de opinión. Los movimientos políticos en el País Vasco y en Galicia con el adelanto de las elecciones autonómicas ha pillado a Ciudadanos  desarbolado aunque ha reaccionado en el sentido de los acuerdos autonómicos alcanzados con el PP, camino del España Suma. Los científicos que se la juegan en el experimento de fusión fría son Pablo Casado e Inés Arrimadas, que dependen de los resultados de las urnas para consolidar sus proyectos particulares.  



Las más vistas

Opinión

Inteligencia

Hoy, ayer… en estos días atentan contra mi sueño diversos interrogantes. ¿El mentecato, nace o se hace?