Energía verde para afrontar la crisis

SPC
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Iberdrola desarrolla más de 100 iniciativas para combatir la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Convencida de que esta situación excepcional se superará, la compañía se prepara para acelerar inversiones y, con ello, reactivar la eco

Coincidiendo con la irrupción de la COVID-19, durante el primer trimestre, la eléctrica adelantó pedidos a proveedores por valor de casi 4.000 millones de euros.

Iberdrola ha puesto toda su energía en activar su cadena de valor para seguir impulsando la actividad de sus proveedores y ha adjudicado pedidos cercanos a los 4.000 millones de euros durante el primer trimestre de este año a más de 10.000 de ellos en todo el mundo. Una actuación, que representa el doble del volumen realizado en el mismo período de 2019, para seguir contribuyendo a mantener la actividad industrial y cientos de miles de puestos de trabajo.
De hecho, las compras realizadas en los tres primeros meses de 2020 por la compañía suponen el equivalente al mantenimiento de alrededor de 700 empleos directos e indirectos cada día, contribuyendo a la creación de unos 400.000 puestos a lo largo de un año. El papel de la cadena de valor en la consecución de los proyectos estratégicos es clave, así como la creación de un ecosistema de proveedores, trabajando con los mismos objetivos y en las mismas líneas de acción, en aspectos como el desarrollo sostenible, la seguridad y la calidad, la innovación y la creación de empleo.
Si los primeros tres meses del año fueron muy activos, mucho más lo fue marzo, en el que, coincidiendo con la crisis originada por el coronavirus, Iberdrola materializó adjudicaciones a sus proveedores por unos 2.900 millones de euros, casi el 75% del total trimestral.
De los pedidos realizados en el primer trimestre, casi un 25% se llevaron a cabo con proveedores ubicados en España, o lo que es lo mismo, más de 940 millones de euros. A empresas locales estadounidenses se asignaron más del 21,5% del total y, a brasileñas, el 18%.
Asimismo, la compañía anunció que los acuerdos en curso para entrega de pedidos hasta 2023 superaran los 20.000 millones de euros.

 

Un apoyo trascendental

Uniendo energías se conseguirá llegar más lejos, abordar proyectos más ambiciosos y construir un futuro más sostenible y competitivo. En este contexto, la energía renovable, el despliegue de redes más inteligentes y la innovación en productos y servicios van a volver a ser palancas clave para la reactivación de la economía tras la pandemia. 
Iberdrola está convencida de que, superada la crisis, España tendrá la oportunidad de aprovechar sus fortalezas. Así, para cuando esto pase, la compañía se prepara ya para acelerar sus inversiones y contribuir también a reactivar la actividad económica y el empleo.
En este sentido, contempla llevar a cabo unas inversiones sin precedentes que, este año, ascenderán a una cifra récord de 10.000 millones de euros. Unas operaciones que se realizan después de haber destinado 100.000 millones de euros en los últimos 20 años -de estos, 25.000 millones a España- al desarrollo de proyectos de energía renovable, el despliegue de redes más inteligentes y sistemas de almacenamiento a gran escala.
Con este esfuerzo inversor, que incluye compras de equipos, materiales, obras y servicios, la compañía pondrá en funcionamiento al menos la mitad de los 9.000 MW que construye en todo el mundo en la actualidad.
En España, Iberdrola va a seguir apostando por liderar la descarbonización de la economía, con un plan inversor en energías renovables que le llevará a instalar 3.000 MW eólicos y fotovoltaicos a 2022. Hasta 2030, las previsiones de la compañía apuntan a la instalación de 10.000 nuevos MW. Estas actuaciones permitirán la creación de empleo para 20.000 personas. 

 

Proyectos renovables en tiempos de pandemia

Iberdrola es el primer productor de energía eólica en España, con una potencia instalada de más de 6.000 megavatios (MW), mientras que su capacidad renovable total instalada alcanza los 16.500 MW. Concretamente, en Castilla-La Mancha, la compañía opera más de 2.200 MW renovables, en su gran mayoría eólicos, situándose como la segunda Comunidad con más megavatios verdes instalados por Iberdrola. Además, la compañía avanza en la actualidad en su estrategia renovable en esta autonomía, con la tramitación de cuatro nuevos proyectos fotovoltaicos, con una capacidad instalada de 250 megavatios (MW) en Castilla-La Mancha.
De estos, tres plantas -dos en Cuenca, Olmedilla y Romeral, y uno en Toledo, Barciente- han obtenido la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).
La construcción de estos tres proyectos -todos ellos de 50 MW de potencia instalada- podría iniciarse próximamente y contribuirá a mantener el dinamismo del tejido industrial local e involucrará hasta 120 empleados en los períodos punta de trabajo en cada planta. 
Asimismo, la compañía tramita otro proyecto fotovoltaico en Castilla-La Mancha: Puertollano II, en Ciudad Real, de 100 MW de capacidad instalada. La planta dispondrá de paneles bifaciales que permitirán una mayor producción, al contar con dos superficies sensibles a la luz, dotándolo además de una mayor vida útil. El proyecto ha sido diseñado con inversores en cadena, que mejoran el rendimiento y permiten un mayor aprovechamiento de la superficie.
Puertollano II se convertirá, de la misma manera, en un banco de pruebas de tecnologías innovadoras, entre ellas un sistema de almacenamiento de baterías de ion-litio, otro de producción de hidrógeno verde mediante electrolisis, así como un modelo de almacenamiento de hidrógeno principal en tanques presurizados y una planta de almacenamiento experimental de otras tecnologías como LOHC (líquido orgánico portador de hidrógeno).