EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


El hotel Regina de Albacete

Estoy terminando de leer ‘Sabotaje’, novela de Pérez-Reverte, última de la serie del personaje Lorenzo Falcó. Su lectura fácil, amena e interesante, en ese género entre lo histórico, la novela negra y el espionaje, anima a terminar rápido lo que estás haciendo para coger la novela y avanzar por los cafés, los hoteles y los cabarets del París de 1937. 
Quiero centrarme, sobre todo, en la descripción que Reverte hace de todas las localizaciones de la novela. Constato con satisfacción lo bien que se ha documentado sobre los parajes, plazas, calles, edificios y estancias, cuando identifico personalmente algunos de esos lugares. Me pasa en la primera novela de la trilogía, ‘Falcó’, identificando claramente determinado punto de la playa de Los Arenales en Alicante, o en la misma ciudad de Alicante con su antigua prisión, actual sede de los Juzgados, o en la ciudad de Salamanca, concretamente en el Palacio Episcopal, donde Franco estableció su Cuartel General, cedido por el obispo Enrique Pla y Deniel, que a través de su carta pastoral ‘Las dos ciudades’ denunció la sangrienta persecución religiosa en la zona republicana y dio su apoyo al levantamiento. En Salamanca compruebo el trayecto de Falcó desde el Casino, entre la calle Concejo y la calle Zamora, hasta el Gran Hotel pasando por la Plaza Mayor, aunque, todo sea dicho, Reverte dice que Falcó tarda en ese trayecto diez minutos cuando creo que en cinco minutos se puede cubrir el recorrido. Y en París, la descripción del Pont des Arts, los cabarets de Pigalle, o del histórico café Les Deux Magots, del barrio de Saint-Germain-des-Prés, «punto de paso casi obligado de buena parte de la intelectualidad del siglo XX y donde Falcó recala tras visitar el estudio donde Pablo Picasso pinta el Guernica, unas calles más abajo».
Pero la prueba del algodón me la encuentro cuando leo en ‘Sabotaje’: «Ella estaba haciendo fotos para Life. Nos encontramos durante una cena en el hotel Regina de Albacete, donde teníamos la base». En referencia a dos de los personajes de la novela, uno de ellos un héroe republicano en la «base» de las Brigadas Internacionales en Albacete.
Efectivamente, es de excelencia profesional de profunda documentación y estudio incluir, entre los hoteles y los cafés de París, tan grata referencia novelesca a un supuesto encuentro en el antiguo hotel Regina de Albacete, que ya no existe como hotel. El edificio modernista de elegantes balcones abalaustrados y miradores, del arquitecto Julio Carrilero, fue construido en 1919 en el paseo de la Libertad de la capital albaceteña, primero como casa particular y luego como hotel. Olvidado o desconocido para locales y foráneos, la cita de Reverte al hotel Regina nos evoca personajes, historias y acontecimientos reales perdidos en el tiempo, sorprendidos y felices de que el edificio no haya sido víctima de la piqueta como tantos otros en la ciudad.



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