«La España vacía tiene mi compromiso y pido su confianza»

L.M.T. - E.G.
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«La España vacía tiene mi compromiso y pido su confianza»

El presidente en funciones del Gobierno y candidato del PSOE a la reelección, Pedro Sánchez (Madrid, 1972), recorre estos días buena parte de la geografía española ante el proceso electoral del próximo 10 de noviembre pidiendo la confianza de los ciudadanos para tener un horizonte de estabilidad.
¿Qué le parece el barómetro del CIS publicado ayer?
Respeto todas las encuestas y no critico ninguna porque creo que todas arrojan algo de información. Esta tiene la particularidad de que se ha hecho sobre 18.000 entrevistas. No hay ninguna con ese tamaño de muestra. Creo que este sondeo señala que será posible desbloquear la situación en España y abordar un clima de estabilidad con un Gobierno fuerte.
«La España vacía tiene mi compromiso y pido su confianza»«La España vacía tiene mi compromiso y pido su confianza»Se cuestiona que esa encuesta se realizó tras la sentencia del procés y la exhumación de Franco. ¿Podrían estos hechos perjudicar al PSOE en las urnas?
Si uno mira a ese desafío que tenemos por parte del independentismo en Cataluña o el enfriamiento de la economía internacional, creo que es importante que haya un Gobierno fuerte. En estos últimos meses y años, España se ha chocado constantemente contra el muro del bloqueo político, de la inestabilidad y la provisionalidad, lo que nos ha llevado a esta repetición electoral. Creo que es importante que todos seamos conscientes de que el 10 de noviembre es decisivo ir a votar para que el día 11 los actores políticos ya no tengan ninguna excusa para bloquear la formación de un Gobierno en nuestro país.
Incluso en funciones, ¿el Gobierno puede plantear algún tipo de salida legal al bloqueo político?
«La España vacía tiene mi compromiso y pido su confianza»«La España vacía tiene mi compromiso y pido su confianza»En funciones no se puede, porque se necesitan unas modificaciones legislativas que requieren de un Parlamento con plenas capacidades. Lo que voy a proponer al resto de formaciones políticas después del 10 de noviembre es que esta sea la última vez que los españoles, cuando son convocados a las urnas en unos comicios generales, vean la amenaza de una repetición electoral, porque eso desgasta a nuestro sistema institucional. Sobre todo, como en este caso, cuando no había una alternativa de Gobierno al PSOE. Es evidente que si PP, Cs y la ultraderecha hubieran podido sumar, estarían en el poder y lo que decidieron fue bloquear el país al no sumar. 
Necesitamos un Ejecutivo fuerte y un equipo y un proyecto político, pero si uno mira alrededor del PSOE encuentra que, por unos intereses u otros, el resto de partidos quiere que el Gobierno que salga de las urnas sea lo más débil posible, que es justo lo último que necesita nuestro país. Ahí están los independentistas, que lo que quieren precisamente es un Gabinete débil; ahí está la derecha que quiere un PSOE débil para no poder abordar los desafíos que tenemos en nuestro país. Y también es sorprendente ver a una pretendida izquierda que durante los últimos cuatro años lo que ha hecho es obstaculizar, paralizar y bloquear la formación de un Gobierno socialista.
¿Usted descarta una coalición con los partidos constitucionalistas ahora que Albert Rivera ha asegurado que estaría dispuesto a pactar si se repiten los resultados?
El señor Rivera dice una cosa y luego hace la contraria, así que no le daría mucho valor a su palabra. Ciudadanos subraya que vino aquí a regenerar la vida democrática del país y en cambio en comunidades como Madrid o Castilla y León ha apuntalado al PP, que lleva muchos años gobernando y sobre el que pesan algunas sombras de duda sobre casos de corrupción que ahora están siendo investigados en los tribunales. Creo que el señor Rivera se ha convertido en un actor más del bloqueo político.
¿Se plantearían revisar los pactos de coalición que existen en algunas comunidades, como es el caso de Castilla y León o Madrid, donde ustedes fueron la fuerza más votada?
La particularidad del partido del señor Rivera es que en lugar de vetar a la ultraderecha, veta al PSOE y se apoya en la ultraderecha para encaramarse a distintas instituciones. Creo que es un error que está pagando ahora mismo el señor Rivera, no solo por el bloqueo que ha hecho al único Gobierno posible, sino también porque hay muchos electores que no tiene ningún problema en que haya un Ejecutivo de centro izquierda o de centro derecha mientras se acabe con esta inestabilidad. Ciudadanos le ha dado una influencia mayor a la ultraderecha que no le han dado los españoles en las urnas. Una ultraderecha que tilda de criminal a la Historia del PSOE y que banaliza y frivoliza sobre la violencia de género. 
Y con Casado, ¿habría alguna posibilidad de que fuese una opción antes que los partidos nacionalistas con los que usted ha pactado?
Cuando votan, los españoles votan una orientación política, qué respuesta dar a los desafíos que tenemos por delante. Eso es bueno preservarlo. Cuestión distinta es que haya elementos en los que tengamos que entendernos con otras fuerzas políticas, en este caso en el espacio de la derecha. De hecho, sería bueno que en cuestiones como la Educación pudiéramos llegar a articular un pacto entre todos los partidos. Y no hay que olvidar tampoco que hemos llegado a acuerdos en la lucha contra el terrorismo o contra la violencia machista.
Sin embargo, desgraciadamente en lo que representa esta crisis de convivencia que se está viviendo en Cataluña, a diferencia de lo que hizo el PSOE cuando el PP gobernaba y tuvimos que vivir los sucesos del 1 de octubre de 2017, lo que hoy vemos es que PP y Cs no están apoyando al Gobierno, y eso lo lamento, porque se puede ser oposición, pero con sentido de Estado.
Se ha referido a la Educación. ¿Se plantea recuperar algún tipo de competencias o trabajar para que el peso del Gobierno central en la gestión educativa sea mayor que el actual?
No creo que tengamos que recentralizar competencias, aunque probablemente tengamos que reordenar alguna de esas competencias. El Estado autonómico es multiplicador de oportunidades, mientras que un país centralista llevaría acarreado menos opciones de poder contemplar la diversidad de cada provincia. Eso no significa que no haya disfunciones, que las hay. 
En esta legislatura tendremos que abordar la financiación autonómica, y habrá comunidades del PSOE y del PP que defiendan intereses muy dispares, pero esa es la política y el país que tenemos. De hecho, uno de los grandes aciertos de la Constitución de 1978 ha sido precisamente saber conocer la diversidad regional de nuestro país. Cuestión distinta es que el independentismo haya abusado y quebrado esa confianza y haya sido desleal con un orden constitucional que ha reconocido por primera vez en España la diversidad territorial con todas sus consecuencias.
Podemos ha votado cuatro veces en contra de su Presidencia, ¿sigue siendo socio preferente de cara a las negociaciones que pueda abrir el PSOE tras las elecciones?
Podemos dice que el PSOE quiere llegar a un acuerdo con el PP; los populares aseguran ahora, y me parece absolutamente surrealista, que tengo un pacto con la ultraderecha; y Ciudadanos insiste en que quiero pactar con los independentistas y los podemitas. 
El plan Sánchez, que es el plan del PSOE, es tener un Gobierno progresista, coherente y estable. Es lo que vamos a hacer. ¿En ese horizonte de Ejecutivo progresista habrá políticas que queramos sacar adelante con Unidas Podemos vinculadas, por ejemplo, con la justicia social? Pues sin duda alguna estamos mucho más cerca de ellos que del PP. Pero en otras cuestiones es evidente que no estamos en la misma onda que Podemos, por ejemplo en cómo abordar la crisis de Cataluña. Ahí estamos más en el eje de partidos que defienden la Constitución y el Estado autonómico. 
La aspiración del PSOE es tener un Gabinete fuerte, progresista y abierto, con la incorporación de independientes de reconocido prestigio, como ha ocurrido estos meses anteriores. Por ejemplo, el juez Marlaska, que es el ministro del Interior, ha hecho una labor extraordinaria de coordinación y cooperación con los Mossos d’Esquadra y para garantizar el orden público en esta situación tan inédita en Cataluña.
¿Cree que los incidentes de Barcelona influirán en el voto del 10 de noviembre?
El impacto que pueda tener esta crisis en el proceso electoral del 10 de noviembre, lo decidirán los españoles. Pero creo que en la crisis de convivencia en Cataluña debemos elevar la mirada, porque estamos hablando de un desafío que trasciende la acción de un solo Gobierno, ya que afecta al propio ser de la nación española, en el sentido de que hay una minoría que quiere imponer su proyecto político a una mayoría. Siempre digo que las primeras víctimas del independentismo en Cataluña son los propios catalanes.
Por eso, debemos elevar la mirada, que significa ser conscientes de que la solución exigirá primero del diálogo y del encuentro entre los catalanes. El señor Torra me critica que no le respondo las llamadas, y le digo que, antes de hacer una llamada de tarifa interurbana, es decir, Barcelona-Madrid, haga llamadas de tarifa urbana, es decir, que hable con los líderes políticos de las otras formaciones, con PSC, Ciudadanos y PP y los Comunes, porque no lo está haciendo. 
¿Cómo se ha llegado a esta situación tras años de convivencia?
Durante los últimos siete años, el PP al frente del Gobierno de España ha sido una máquina de hacer independentistas. Menos mal que ahora estamos nosotros gobernando la situación, porque si estuvieran Casado, Rivera o Abascal no sería una fábrica de hacer independentistas, sería una factoría de hacer independentistas. Si algo quiere el independentismo es tener en el Ejecutivo central a la derecha y no al PSOE. Una de las grandes diferencias de lo de hace dos años a lo que ha ocurrido ahora, si uno mira desde fuera, es cómo nos ven desde fuera. A España la ven ahora como es, un país progresista, diverso, tolerante, incluyente, integrador, abierto, solidario y con una democracia sentada y de calidad. 
¿Cree que se pueda vivir una situación de violencia como en el País Vasco y que se enquiste?
El radicalismo del independentismo ha ganado más presencia en función de como ha ido disminuyendo su capacidad de movilización. El discurso de la violencia demuestra que el independentismo ha fracasado como proyecto político. A partir de ahí, solo cabe volver a la vía legal, la estatutaria. La democracia es mucho más fuerte que el independentismo. Esa es la gran garantía de que al final de esta crisis de convivencia también se saldrá.
¿Consideran como señalan algunos que la exhumación de los restos de Franco ha dado alas a los resultados de Vox?
No lo creo. La ultraderecha en nuestro país siempre ha existido, ahí estaba Fuerza Nueva en la Transición, solo que ahora vuelve a tener un partido político propio. Lo que más me llama la atención es que un partido político con uno resultados electorales razonables, de repente se ve con un poder de influencia mucho mayor del que le dan los españoles. Y eso tiene mucho que ver con el error de los pactos de gobierno hechos por PP y Ciudadanos. Al final, el que juega con fuego se quema.
¿La exhumación ha sido un acto electoralista?
Para nada. Incluso cuando me dicen si ha podido beneficiar o no. Es una gran victoria de la democracia española. Si hubiese sido por mí, se hubieran exhumado los restos del dictador el 10 de junio. Sin embargo, la familia del dictador ha presentado múltiples recursos ante el Supremo y ante el Constitucional, así que, al final, los tiempos los ha marcado la Justicia. Nosotros dijimos: ‘En el momento en el que se pueda hacer lo haremos, ni un día antes ni uno después’, y fue el 24 de octubre.
¿Cuál es su mensaje para la España vaciada?
Primero, compromiso y, segundo, la petición de la confianza para tener un horizonte de estabilidad. Hemos aprobado en 15 meses la estrategia de lucha contra la despoblación y el reto demográfico que el señor Rajoy se comprometió en una conferencia de presidentes de 2015 a aprobar. Pasaron tres años y tuvimos que llegar nosotros para abordar esa estrategia. 
A partir de ahora, necesitamos tiempo, estabilidad, Presupuestos... Y, sobre todo, una mayoría parlamentaria que nos garantice que muchas de las medidas que se necesitan en el ámbito de financiación, conectividad a internet o infraestructuras, se puedan poner en marcha. España necesita no entrar en una dinámica de elecciones y elecciones y elecciones cada año o cada dos. Necesitamos un horizonte de cuatro años. A los indecisos que no saben qué hacer, o se preguntan si su voto tiene valor, les digo que es importante que vayan a votar, porque necesitamos tener un Ejecutivo fuerte para acabar con esta etapa de provisionalidad. 
No tengo ningún problema en que haya uno, dos tres cuatro, 20 o 50 partidos porque, al final, lo que nos jugamos en las urnas se mueve solo entre dos opciones: si queremos que España avance en un horizonte de estabilidad o que se vuelva a sumir en un horizonte de bloqueo. 
Y un último mensaje para todos los españoles de cara al 10-N.
Lo que tenemos que hacer es romper el muro del bloqueo, garantizar la estabilidad y formar un Gobierno fuerte. Ni son menores, ni son débiles los desafíos y las amenazas que tenemos por delante como sociedad. Por eso, creo que lo más importante para los españoles es que cuando vayan a votar el próximo día 10 tengan todas las garantías de que no va a haber repetición electoral y de que no se va a imponer el bloqueo.