Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


La Jara, belleza y futuro

En el corazón de la Jara se ha desarrollado este fin de semana el primer Encuentro Comarcal de participación ciudadana. La sala del centro social abarrotada y engalanada con el mimo y orgullo que le ponen las mujeres del mundo rural. Guirnaldas de flores de jara de papel, tapetes de ganchillo con plástico de colores reciclado y unas bandejas de exquisitas pastas que sus manos han elaborado. Es la muestra de gratitud, cariño y sencillez con la que exhiben el amor a su tierra.

Los hombres y mujeres de la Jara no se resignan a la muerte de sus pueblos. No están dispuestos a contemplar ni a admitir la despoblación y la falta de oportunidades como una fatalidad. Se han organizado como Asociación y con el proyecto Impulso a la Jara, pretenden presentar iniciativas innovadoras ligadas al turismo sostenible y el emprendimiento social. Entusiasmo y capacidad no les falta, pero deben lidiar con unos gobiernos que han mantenido esta comarca en el abandono, la inanición presupuestaria y el desconocimiento y olvido de toda su riqueza natural y cultural.
 
La Jara es un territorio partido y repartido entre Castilla – La Mancha y Extremadura, abarca cuatro provincias y más de 50 pueblos. Esto es fruto de ese frankenstein administrativo diseñado sobre un mapa con tiralíneas en algún despacho de Madrid. Pero la Comarca de La Jara, geográfica y culturalmente es una. Una de las más vastas tierras de Talavera. No somos plenamente conscientes de lo que atesoramos. Flanqueada por el Tajo y el Guadiana y mecida por un puñado de ríos, en la Jara, una de las comarcas más despobladas de España, puedes contemplar unos grabados rupestres, una antigua ciudad del Al- Andalus, tumbas visigodas, las rutas del segundo camino de peregrinación del país, fortalezas árabes, antiguas minas, fósiles de trilobites, un dolmen, montes apalachenses, majestuosos tejos o imponentes cascadas. Y todo ello sin valorar, catalogar ni señalizar. Salvo que pongas un pie en suelo extremeño donde sí se han preocupado de hacer algún geoparque y atraer algo más de turismo.
La Jara vaciada es hoy un desierto estratégico fruto del diseño territorial de la España desigual. Es el resultado de unas políticas que han primado el desarrollo de la periferia a costa de desangrar comarcas enteras del interior a manos de unos políticos que han actuado como auténticos piratas con el reparto de fondos y proyectos europeos. Como aquellos buscadores de oro y bandoleros que anduvieron por la zona.
Mucho se habla de despoblación estos días pero muy poco se actúa para hacerle frente. La Jara necesita proyectos viables que nazcan desde sus pueblos y de su gente, sostenibles y con futuro. Adelante el impulso a La Jara.