NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Una pugna con doble filo

Se empiezan a notar los nervios. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y eso se nota desde hace tiempo. Creo que ya lo he dicho, pero eso de que la campaña electoral dura quince días... tururú. Lo llevamos viendo semanas aquí en Castilla-La Mancha con el desembarco de los distintos líderes políticos por estas tierras. Primero fue Sánchez, luego Casado y esta semana ha sido Inés Arrimadas, la portavoz nacional de Ciudadanos, en Ciudad Real.

La diferencia cuando se acercan las elecciones es que la contundencia en los discursos se pierde, y algunos mensajes se difuminan. Al menos en la mayoría de los casos. Se dejan cosas a la interpretación, por si en el despiste se gana algún voto. Claro que hablar de indefinición en el caso de Ciudadanos es hoy poco ilustrativo. Lo de pactar con el PSOE en la región se quedó en un «ya veremos», según resulten las elecciones generales del 28 de abril, y la presión que puedan ejercer desde ese momento al 26 de mayo. Otras cuestiones como el ATC de Villar de Cañas o los trasvases del Tajo al Segura, Arrimadas los resolvió con «un pacto nacional» que evite confrontaciones territoriales. Como si eso fuera fácil.

Por otro lado está el PP con su petición a VOX de no presentar listas en aquellas provincias que conceden menos de seis escaños para «no dividir » el voto de la derecha. Perdón, del centro derecha dice Pablo Casado, también por si al despiste se gana algún que otro voto ubicándose ahí. La idea es que en esas provincias, que en Castilla-La Mancha serían todas menos Toledo, en las que se configura casi un tercio del Hemiciclo, el PP aglutine todo ese potencial voto de la derecha para que no se lo lleven ni PSOE ni Podemos. Evitar al fin y al cabo una mayor fragmentación del «voto constitucionalista» para impedir que esos escaños terminen en «las filas de la izquierda radical, en manos de Torra, los independentistas y los batasunos», dijo.

Y Santiago Abascal le ha respondido que tururú también. Que tratándose ahuyentar a los fantasmas del comunismo, ese papel lo desempeña mucho mejor él con su ‘¡Santiago y cierra, España!’. Y ya puestos, que sea Casado el que no se presente. Aquí va a haber función, se lo digo yo.

Y el PSOE se frota las manos con esta situación, claro. Que se maten entre ellos que ya recogeré yo la cosecha estarán diciendo. No es de extrañar que las encuestas sobre intención de voto sigan dando al PSOE un holgado margen por encima de los 100 escaños. Otra cosa es que se materialicen en lo que Sánchez pretende porque, siendo para él un buen resultado, no le vale otra cosa que mantener el Gobierno. Si no, de nada habrá servido la moción de censura con la que quería hacer ver a los españoles que «hay otra forma de hacer política». Prepárense, que nos queda mucho por ver.