PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Locales versus generales

Los resultados de las elecciones generales van a tener sin duda un poderoso impacto en las municipales y autonómicas. Hoy todos hacen cábalas con respecto a ello. Si son estos los que ganan o si son aquellos. Si es la división del voto lo que hace que las pierdan unos y las ganen otros y la reacción subsiguiente e inmediata. Desde luego todo ello va a ser en verdad decisivo y, peros aparte, es mejor asomarse a las siguientes urnas con una victoria en la mano que con una derrota. Lo demás se queda en limitación de daños y en revancha. Pero se entra al combate con heridas. Que pueden ser mortales incluso.

Supongan los dos casos. Que Sánchez aunque gane se encuentre con mayoría absoluta contraria o que el PP se hunda por la división del voto y no llegue a sumarla con Cs y Vox. Los dos escenarios son posibles y los dos tendrían consecuencias graves para los perdedores.

No hay duda en ello pero si algo que no se tiene demasiado en cuenta. Hay menos de un mes de espacio entre las unas y las otras, y por tanto no habrá gobierno formado. De hecho hasta el día 21 de mayor no se constituyen las Cortes. Por tanto no se habrá celebrado la sesión de investidura ni se habrán substanciado los pactos. Eso lo ha medido muy bien el tándem Redondo-Sánchez. El pacto muy posiblemente necesario con los separatistas, si las urnas le dan opción a ello, no se habrá consumado y hasta pueden escenificar negativas y supuestas rupturas. O sea, que los pactos van a ir todos juntos. Como cerezas engarzadas.

Sin embargo algo si se habrá ya consumado. La elección de la mesa del Congreso y del Senado y sus respectivos presidentes. Y ahí tendrán ya que retratarse. Porque sobre todo el puesto del Parlamento resulta decisivo y la mayoría en la mesa determinante para multitud de asuntos esenciales. Puede que luego, como apunta Ciudadanos, dispuesto a pactar aquí con unos y allí con otros, (cuidado que no pierda la bisagra con tanto veleteo) haya «geometría variable» pero al menos algún indicio podrá haber de por donde puede ir el tiro.

En Castilla-La Mancha puede a estas alturas suceder cualquier cosa y todas tienen posibilidades de que ello ocurra. Aunque hay más probabilidades en un sentido que en otro. Por lo que respecta a la Presidencia de la Junta, Page tiene razón para estar algo más tranquilo. Pero ojo, que existe una variable. A él que Podemos baje, pero no del todo y rasque algo, le viene muy bien. Piensa rescatar buena parte de los votos que pierdan. Pero ¿y si Podemos se queda a dos velas como en las anteriores se quedó Ciudadanos?. Eso puede hacerle pupa. Aunque claro piensa que si suma con los naranjas también le vale y que en Castilla- La Mancha estos no se meterán en un más que difícil tripartito con PP Vox. Si es que Vox consigue algún escaño y no les pasa lo que a los de Rivera en el anterior envite.

Y esta es otra de las incógnitas. ¿Llegará Vox al porcentaje necesario para conseguir escaños regionales? No lo tiene fácil pero tampoco en alguna de las circunscripciones imposible. ¿Y a quien se lo arrebata? El PP desde luego será un damnificado en votos y en escaños y Vox no consigue ninguno. Ese es el peor pronóstico. Pero hay otros. ¿Será el único perjudicado? ¿Y si su irrupción la pagan también CS y Podemos, que a día de hoy son los mas alicaídos?. ¿Y si le da a alguno y sorpresa, hasta a ambos en algún sitio, el sorpasso y pilla cacho?

Vamos, que lo de la volatilidad del voto, los trasvases en diferentes direcciones, van a ser, eso es seguro, la clave de los resultados y por ello estos tienen más difícil previsión que nunca han tenido. Así que es lógico que los que se la juegan anden de los nervios. Unos más que otros.

Por aventurar por mi parte algo, diría, que veo otros matices en los ayuntamientos, sobre todo en los más grandes. Cuando el número de concejales sea numeroso el reparto es más equitativo y ahí los cinco partidos- y alguno más local o minoritario que se cuele- pueden entrar en el reparto y después en el juego de alianza. Algunos ediles, además, tienen especial predicamento en sus ciudades y son en estas elecciones, tanto en ellas como, aún más, en los pueblos, donde el factor personal va a tener mucho peso. Me atrevo a decir que en esta ocasión más que en las anteriores convocatorias ha tenido. En medio del remolino de siglas tiende la gente a fijarse más en las caras y las personas reconocibles y apreciadas.