LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


La verdad de la verdad o ecologistas en reposo

Cuenta La Tribuna que el portavoz del Movimiento Queremos Saber la Verdad de Puy de Fou, Miguel Ángel Hernández, colabora con una empresa creada por el fundador de Ecologistas en Acción, Santiago Martín Baraja. La empresa en cuestión se dedica a la elaboración de declaraciones de impacto ambiental que encargarían compañías del Ibex 35 para el desarrollo de proyectos como, por ejemplo, parques eólicos. Lo curioso de la materia es que algunas de esas declaraciones que han contado con el informe favorable de quien se opone furibundamente al Puy du Fou en Toledo afectan a lugares con protecciones medioambientales o arqueológicas evidentes como el Monumento Natural de los Volcanes de Teneguía o el yacimiento paleontológico del Hueso del Caballo, ambos en las Islas Canarias. Debe ser que el Medio Ambiente en Canarias va con una hora de retraso. Palmero sube a la palma, sube a la palma palmero.

La declaración de impacto del Puy Du Fou ha sido elaborada por funcionarios de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Comunidades. No ha habido empresa alguna por medio. El expediente definitivo del proyecto suma quince mil folios y, si escuchamos a otros expertos en Medio Ambiente como Eduardo Sánchez Butragueño o Santiago Sardinero, nunca jamás se había vigilado, cuidado y tratado con tanto esmero el adecuado desarrollo de un proyecto para su integración en el ámbito natural. Sorprende, por tanto, la efusividad inorgánica de estos ecologistas en acción que en otras ocasiones quedaron en reposo o mano sobre mano. Vamos a tener que formar la plataforma Queremos Saber la Verdad del Teneguía. Empresarios de las más diversas índoles y procedencias dicen en privado, porque no se atreven a hacerlo en público, que el ecologismo se ha vuelto un lobby. El respeto al Medio Ambiente y la sensibilidad desarrollada por la sociedad contemporánea hacia las consecuencias, por ejemplo, del cambio climático, estaría alumbrando una nueva necesidad de servicios limpios que las grandes compañías integran en sus estructuras o contratan a otras especializadas. Todo eso está muy bien y parece saludable. Lo que no lo es tanto es la doble vara de medir que ante nuestros ojos y de manera evidente se presenta. Resulta que para los proyectos que elaboran, certifican y cobran quienes a esto se dedican no hay problema alguno con la Naturaleza, mientras aquellos que no cuentan con sus servicios no ofrecen más que contraindicaciones y problemas al entorno natural. La encina plantada el día de la inauguración en Puy du Fou, para Hernández y compañía, entra en el Catálogo Mundial de las Aberraciones Cósmicas de la Ecología. Criaturas.

José Pablo Sabrido, portavoz del Ayuntamiento de Toledo, no sin cierta sorna ha dicho que no entra a valorar las incongruencias de otros sobre el Puy Du Fou. Incongruencias evidentes, a la luz de lo publicado por este diario y que no ha sido desmentido. Por no hablar de otras cosas que son indemostrables, pero que habitan en la cabeza de todos. Porque, naturalmente, el pensamiento es libre, a no ser que estos señores de izquierdas y ecologetas también lo prohíban. En mitad de este circo, los prejuicios ideológicos de la carcundia viejuna y sectaria del Stas, Podemos o la mitad de Podemos no son más que rescoldos esperpénticos de un comunismo desfasado. Los jueces del Superior de Justicia tienen la palabra. Pleitos tengas y los ganes, decían los gitanos. Esperemos que los señores magistrados alumbren el sentido común. Queríamos saber la verdad y ahora escuece en nuestras manos.