Tensión en la calle... y en el Congreso

Agencias-SPC
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Las movilizaciones ciudadanas contra el Gobierno se convierten en 'arma arrojadiza' en la Cámara Baja, donde la confrontación entre los grupos se dispara según avanza la crisis

En la ‘cacerolada’ contra el Gobierno que se desarrolló en el barrio madrileño de Moratalaz, un joven (en la imagen con camiseta roja) resultó herido en los incidentes con los radicales de extrema izquierda. - Foto: Rodrigo Jiménez

Las movilizaciones ciudadanas en protesta por la gestión del Gobierno, que en los últimos días se han podido ver en distintas ciudades españolas, fueron ayer uno de los temas estrella en el Pleno que se celebró en el Congreso y en el que, entre otras cuestiones, se votó la quinta prórroga del estado de alarma. Si en las citas anteriores ya se había visto un aumento de la tensión entre los grupos políticos a cuenta de la hoja de ruta del Ejecutivo en la crisis del coronavirus, los escraches dispararon la crispación, amenazas incluidas, a través de diversos portavoces, que buscaron en el propio Hemiciclo a los iniciadores de las protestas y a los incitadores de las mismas. Se buscan culpables, no de las casi 30.000 vidas que se ha cobrado la COVID-19, sino de los escraches y las manifestaciones.
Hasta el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reprochó al PP que haya dimitido de su principal responsabilidad como partido de oposición que es «salvar vidas» y «ser útil a los españoles» para «abrazar a la ultraderecha»; y de «usar un virus para derrocar al Gobierno».
Por su parte, el vicepresidente  Pablo Iglesias instó al resto de los grupos a hacer oposición al Gobierno, pero sin «faltar el respeto a los profesionales sanitarios» que, a su juicio, es lo que están haciendo al «poner en riesgo la salud de la población» animando a la gente a manifestarse en las calles. «De todos los que estamos aquí, usted es uno de los pocos que ha rodeado la sede de un partido político, uno de los pocos que ha alentado un escrache a una vicepresidenta y uno de los pocos que ha recetado jarabe democrático», le contestó el diputado del PP Teodoro García Egea. 
 La socialista Adriana Lastra se encaró con el diputado popular José Luis Echániz. La socialista Adriana Lastra se encaró con el diputado popular José Luis Echániz. - Foto: BallesterosMás duras fueron las palabras del portavoz de Podemos, Pablo Echenique, que defendió que «una cosa es el derecho de manifestación» y los escraches de «gente humilde a la que le han quitado la casa», y «otra muy distinta» es una protesta de «pijos pudientes y maleducados» que «ponen en peligro la salud de todos».
Aunque, sin duda, los momentos de mayor tensión los protagonizó Adriana Lastra, que primero le preguntó al PP qué pasaría si el PSOE jalease manifestaciones contra la popular Isabel Díaz Ayuso en Madrid, y después, se encaró con un diputado de la bancada conservadora, José Luis Echániz. Según fuentes del PSOE, el parlamentario popular increpó desde su escaño a la socialista con la frase «te vas enterar». Lastra, al percatarse, le espetó desde la tribuna: «¿Me estás amenazando, Echániz?»
 Ajeno a la búsqueda de instigadores de las protestas, el líder de Vox, Santiago Abascal, llamó a la participación en las manifestaciones en coche en contra del Gobierno que ha convocado su partido para el sábado en todas las capitales de provincia. Asimismo, le recordó a Iglesias que ha sido él quien ha animado a hacer escraches delante de las casas de políticos de Vox o del Partido Popular.

 

Herido en las protestas

Horas después, el ambiente caldeado se plasmaba de nuevo en la calle, en las manifestaciones contra el Gobierno. En una de ellas, en el madrileño barrio de Moratalaz, se produjeron altercados entre radicales de extrema izquierda y manifestantes que protestaban contra la gestión de Moncloa, que acabaron con un herido, un joven de 34 años que formaba parte de la cacerolada que pedía la dimisión del Ejecutivo de Sánchez y que fue alcanzado en la cabeza por un objeto contundente, por lo que fue trasladado al hospital. La Policía Nacional investiga los hechos y, al cierre de esta edición, aún no había detenido a nadie.