A vueltas con los eslóganes

Leo Cortijo
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Desde el icónico 'Cuenca es única' que se popularizó en las décadas de los 60 y 70, pocos o ningún otro mensaje publicitario de la ciudad había dado tanto de qué hablar como el 'Ven y respira' que se presentó este año en Fitur

A vueltas con los eslóganes - Foto: Reyes Martí­nez

Tres palabras. Un nombre propio, un verbo y un sustantivo. Un mensaje corto, directo, efectivo y descriptivo. Debate aparte merece el nivel de ingenio y creatividad puesto en escena, pero inicialmente está claro que la consigna Cuenca es única reúne muchos de los ingredientes que hacen de una frase el mejor de los eslóganes. Éste, que encuentra su origen en la explosión turística de España allá por la década de los sesenta, fue un clamor en los setenta y los ochenta. No fueron pocos los vehículos –algunos incluso han resistido al paso del tiempo– que orgullosamente lucían en su luna posterior un adhesivo icónico con la expresión, el escudo de la ciudad y el emblema más representativo de Cuenca, las Casas Colgadas.

La autoría del celebérrimo eslogan hay que apuntársela a José Luis Álvarez de Castro, a la sazón delegado provincial de Información y Turismo. En una entrevista en La Tribuna publicada hace cinco años, el ideólogo en cuestión explicaba cómo el gobernador civil de Cuenca en aquella época, Eugenio López y López le «encargó» un eslogan publicitario que resultara «pegadizo y que identificara» a la ciudad. «Se me ocurrió algo tan sencillo como Cuenca es única, eslogan que rápidamente se popularizó y que se podía ver en miles de vehículos, tanto conquenses como de visitantes que acudían a comprobar la singularidad de nuestra ciudad», recalcaba con acierto Álvarez de Castro.

Dando validez a esta génesis –los hay que la circunscriben a una turista argentina de nombre desconocido–, el tema no puede estar más en el candelero. Desde que se presentara en Fitur hace un mes la campaña promocional de la ciudad con el mensaje Cuenca, ven y respira, el asunto de los eslóganes ha dado mucho de qué hablar a raíz de un presunto plagio del mismo. No en vano, debido a ello, los dos principales partidos se han lanzado un notable ramillete de acusaciones durante las últimas semanas.

Desembarco en Fitur. Lo cierto es que Cuenca ha llevado muchos y muy diferentes eslóganes a la Feria Internacional de Turismo que se celebra anualmente en la capital del país. Del último lustro, por ejemplo, destaca la campaña que el Ayuntamiento planteó en 2015 para estaciones de tren, en las que se anunciaría Próxima parada, Cuenca. Una acertada idea que se completaba con la frase «correspondencia con naturaleza, cultura, arte y gastronomía ¿te vienes?».

Un año después, más que un eslogan, lo que brilló con luz propia fue una imagen. O, mejor dicho, un logotipo. La famosa ‘C’ multicromática con la que Cruz Novillo pretendía introducir a todos en la celebración del vigésimo aniversario de la declaración de Cuenca como ciudad Patrimonio de la Humanidad. Para la edición de 2017 el consistorio conquense apostó por un vídeo en el que el fundido a negro final daba lugar a un sencillo Cuenca emocionante. Misma herramienta comunicativa y mismo sistema en 2018 para cambiar la frase por Cuenca es única, Cuenca te espera. El año pasado, la Diputación Provincial, que llevó la voz cantante en la feria, dirigió sus huestes a una apuesta práctica a la par que completa, Cuenca esencial, de la que emanaban tres ideas: Cuenca es patrimonio, Cuenca es naturaleza y Cuenca es cultura. No faltaron producciones audiovisuales con disparidad de eslóganes y, por tanto, de mensaje, como Cuenca, patrimonio vivo y Cuenca sabe bien.

Y si alguna de estas ideas no cuadra o no encaja bien en el molde ideal de lo que pretende conseguir esta ciudad, siempre quedará una campaña rompedora y llamativa como la que puso en marcha una multinacional del entretenimiento para anunciar el estreno de una de sus series, empapelando las marquesinas de la población con la frase Cuenca, te vamos a poner mirando a Netflix. ¿A que no dejó indiferente a nadie?