Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


La izquierda escindida

 

El tradicional cainismo de la izquierda española ha explosionado estos últimos días con la aparición en la arena política de la versión Más País del errejonismo de Podemos. Ya saben, la enésima escisión de la izquierda que en Madrid, cuna del movimentismo y diversificación del izquierdismo, protagonizaron Manuela Carmena e Iñigo Errejón. Ya saben, compañero de andanzas de Pablo Iglesias en las escisiones de la izquierda de hace un lustro.
Y a mí esta última me pilla sin ganas que ya hemos vivido unas cuantas. ¡Qué pereza y hartazgo! Las mismas maniobras, idénticos argumentarios e interesados pronósticos. Entiendo el enfado de alguna gente y cuestiono elementos de estrategia y oportunidad electoral en el salto de Más Madrid a la escena nacional. Pero los argumentos políticos esgrimidos no se sostienen. Primero, resulta increíble que aquellos que anteayer, conspiraron y desangraron asambleas de Izquierda Unida para fundar un nuevo partido y competir en las elecciones europeas con el proyecto que lideraba Cayo Lara y que en esos momentos tenía una intención de voto ascendente, sean hoy los más beligerantes contra Errejón. De igual manera, no es muy coherente llevar meses implorando entrar en un gobierno del PSOE aceptando vetos y migajas, para ahora señalar a los excompañeros de Podemos como la nueva quintacolumna del PSOE. Y por último, se les recrimina la inmediata voluntad y manifestación de ceder y apoyar sin contrapartidas un gobierno del PSOE que necesitara de sus escaños. Pero esto no es exclusivo de una supuesta izquierda moderada y pragmática. La histórica Izquierda Unida tuvo que firmar con sangre y fuego en cada campaña electoral, que ni por activa ni por pasiva permitiría un gobierno de la derecha, como luego hizo también Unidas Podemos. Algo que el PSOE siempre supo y de lo que siempre se aprovechó a excepción de algún territorio cuya rebeldía le costó la representación institucional.
No hay tiempo para reproches ni conspiraciones. La única conspiración evidente es la que ha habido en este país para evitar un gobierno de coalición y provocar nuevas elecciones. Y ante este reto hay que ofrecer un proyecto creíble, serio y con futuro si queremos que los ciudadanos vuelvan a dar ese voto de confianza y no prescindan de las izquierdas. Este cainismo es cansino y contraproducente. Es carne de cañón para el debilitamiento de un proyecto de gobierno progresista, innovador y de cambio para el país. La izquierda debe dejar de cavar trincheras para construir puentes.