MIS RAZONES

Pilar Gómez


Cataluña, en el corazón de la campaña

Los españoles han sido de nuevo convocados a las urnas. De nuevo, el conflicto catalán va ser el eje de los debates y propuestas antes de las elecciones. El segundo aniversario del 1-0, la fecha de la celebración del referéndum impulsado y promovido por los separatistas, y la sentencia del juicio al ‘procés’ van a convertirse en los protagonistas de unas elecciones que jamás debieron convocarse.
Pedro Sánchez, incapaz de armar una colación de Gobierno, apunta ya a una estrategia clara y rotunda. Sus antiguos aliados de la moción de censura contra Mariano Rajoy pasan al olvido. El candidato del PSE apuesta por la imagen de la moderación, de la defensa del orden institucional y de la batalla frontal contra quienes quieren romper la unidad de España. Algo que suena bien, evidentemente, puesto que se trata de cumplir con lo que expresa la Carta Magna. Pero que nada tiene que ver con lo que defendía hace tan sólo unos meses el líder del PSOE, que brujuleaba entre el Estado federal, la España multinacional y otras ocurrencias de este tipo.
Sánchez ni siquiera evita pronunciarse sobre la posible aplicación el artículo 155, en una actitud que, sin duda, busca adentrarse en el nicho electoral de Ciudadanos. Ese es su objetivo, ganarse para su causa a los votantes menos felices con la labor de Albert Rivera, quien está demostrando un nivel político escasamente consolidado.
Este bandazo de Sánchez puede llevarle de nuevo al PSOE a la victoria en las urnas. El problema es si logrará sumar los apoyos suficientes para la investidura o, incluso, para formar Gobierno. Terreno de incertidumbres, horizonte plagado de incógnitas. Y Cataluña, una vez más, en el centro del debate y en el corazón de la campaña. La normalidad es un bien muy escaso en nuestro país. Sólo imparan las tensiones y los sobresaltos.


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