CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Cuentos chinos

El candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno ha culminado su campaña electoral desde el atril de Moncloa presumiendo de que ha convertido a España en un país plenamente democrático tras su decisión de sacar del Valle de los Caídos el féretro de Franco y enterrarlo en Mingorrubio. Hay que tener muchas tragaderas para aceptar que hasta ahora los españoles no vivíamos en democracia, pero es lo que pasa cuando se tiene un presidente como Pedro Sánchez que no tiene pudor ponerse simultáneamente la gorra de presidente y de candidato.

No estamos para cuentos chinos, para cuentos que no tienen nada que ver con la realidad. Sin embargo hay que quitarse el sombrero ante la capacidad de Sánchez de hacer creer a determinados sectores lo que les quiere hacer creer. O esos sectores son muy ingenuos, o no quieren profundizar en el más allá de las decisiones del presidente … o el presidente tiene un poder inconmensurable de convicción.

Lo de Franco no tiene nada que ver con la marcha actual de España ni se puede considerar como un hito –positivo- de la presidencia de Pedro Sánchez. Ha servido para que pase a segundo plano durante un par de días la auténtica realidad de lo que está ocurriendo con este gobierno, eso sí, todo un triunfo porque esa auténtica realidad no es precisamente gloriosa para el actual presidente.

El mismo día del traslado del féretro del dictador la Encuesta de Población Activa era todo un aldabonazo sobre lo que nos espera: de nuevo las cifras de desempleo son preocupantes, por no decir angustiosas, y nos retrotraen a las de una crisis que obligó a grandes sacrificios pero se creía superada. Hasta la llegada de Sánchez. Es verdad que la crisis no es solo en España y que empiezan a sentirla en otros países, pero llevamos meses de incremento del paro y ni de lejos se van a cumplir las perspectivas prometidas por el gobierno. Un dato aterrador: en un millón de familias todos sus miembros están en paro. Hacía años que no conocíamos datos tan estremecedores.

Y luego está Cataluña, el rayo que no cesa, el problemón sobre el que no ha habido avances a pesar de que este gobierno vendió que con diálogo, diálogo y diálogo estaba todo arreglado. Los independentistas se han hecho con la calle con violencia nunca vista hasta ahora, y para mayor escarnio desde la Generalitat cuentan que en cuanto pase el 10-N se tomarán las medidas para que los presos puedan acceder a una semilibertad que tiene más de libertad que de semi, y no habría fiscalía que pueda impedirlo como advierten fiscales de conocido prestigio, porque las competencias penitenciarias están transferidas. Por si no fuera suficiente, desde Bruselas advierten que nuestras cuentas no encajan ni de broma, lo que significa que las promesas electorales se quedarán en anda.

¿Tiene Sánchez motivo para ponerse medallas a costa del traslado de Franco?