Control de horarios: Una cuestión de tiempo

Leo Cortijo
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Empresarios, sindicatos y trabajadores se afanan por adaptarse a la nueva normativa del registro de jornada, y aunque de inicio puede haber trastorno, todos coinciden en que la legislación vigente mejorará los derechos laborales y la competencia leal

Control de horarios: Una cuestión de tiempo

Desde el pasado 12 de mayo es obligatorio para todas las empresas llevar un registro de la jornada laboral de todos sus empleados. Pues pronto y en la mano: esta semana hemos conocido que tan solo un mes después la Inspección de Trabajo ha abierto las primeras diligencias sancionadoras a varias pymes del sector de la hostelería que no han implantado el registro. Ahora, tras la apertura de estos expedientes, estas empresas pueden presentar alegaciones para que sean tenidas en cuenta. De lo contrario, serán sancionadas con una multa de entre 626 y 6.250 euros por centro de trabajo. Ahora bien, mucho mayor será el castigo por incumplimiento de los límites de jornada y por el afloramiento de horas extra no pagadas ni declaradas.

Con estos mimbres, todas las partes involucradas toman cartas en el asunto, aunque durante estas primeras semanas la adaptación al nuevo decreto ley está generando pequeños trastornos. Sin embargo –y nunca mejor dicho–, es cuestión de tiempo. Todo es acostumbrarse y, tarde o temprano, lo que hoy parece una montaña cuesta arriba será un camino llano y fácil de recorrer. 

El director del Departamento Jurídico de CEOE-Cepyme Cuenca, Jesús Hontana, cree que la clave radica en saber «cuál es realmente el tiempo efectivo de trabajo» y no tanto el sistema empleado para llevar a cabo el registro. En este sentido, apunta que es «fundamental» la formación para discernir, por ejemplo, si se computa como tiempo de trabajo el descanso para almorzar. Como en principio no es tal, la jornada se puede alargar media hora más sin que por ello se exceda el tiempo obligatorio. No obstante, recalca, «no todas las empresas son iguales, cada una tiene sus peculiaridades propias». Por ello, desde la Confederación de Empresarios conquense «estamos asesorando y ayudando a implantar estos sistemas y a informar de los distintos medios que pueden utilizar».

Esas peculiaridades se traducen, por ejemplo, en trabajadores por horas dependiendo de la carga de trabajo, en empleados móviles que desarrollan su labor fuera del centro o en autónomos y empresas familiares. Sin embargo, la secretaria general de Comisiones Obreras en la provincia, María José Mesas, cree que no hay excusas que valgan. El control de horarios es una «reivindicación histórica» del sindicato y una herramienta «muy válida» que «va a poner freno a una de las cuestiones que más nos preocupaban, que es el número de horas extraordinarias que se echaban y no eran compensadas ni remuneradas». Este decreto ley, sentencia, «viene a poner coto a ello».

Asimismo, Mesas saca a colación un aspecto «muy importante» y es que esta medida garantiza «la competencia leal» entre empresarios «porque hay empresas que son rigurosamente cumplidoras con la normativa en materia laboral, frente a otras que son de aquella manera...». Es más, argumento al respecto: «A aquellos empresarios que cumplen con las reglas como es debido, la norma les beneficia».

Casos concretos. Una voz muy autorizada para hablar del tema es Nacho Villanueva, responsable del restaurante Recreo Peral, entre otros negocios hosteleros. Este sector es uno de los que más incidencias está registrando en estas primeras semanas de implantación debido, fundamentalmente, a los diferentes tipos de contrato y a los muy diversos tipos de empresas que lo conforman. En su caso concreto tenían una tarea ya hecha, y es que «algunos contratos parciales y extras de fines de semana ya venían haciendo el control», afirma. El suyo es un ejemplo para tener en cuenta. Cuenta con 41 empleados, y dependiendo de la carga de trabajo, algunos tienen que fichar hasta seis veces al día: entrada, inicio de comida, final de comida, inicio de descanso, final de descanso y salida. Por eso, apunta, «necesito hacer un desembolso en una tercera persona o en medios físicos para llevar ese control de forma correcta».

Otro sector de los que estaban en la diana era el de los comerciales, que debido a su continua movilidad podían presentar más problemas a la hora de determinar cómo y cuándo tenían que fichar. No es el caso de Julio Palencia, que trabaja como tal en Cárnicas Villa Cuenca. Tiene un método fácil, y es apuntar las horas en su móvil y cuando llega a su centro de trabajo computarlas en la hoja de registro. «Muchas veces viajo por la provincia e incluso puede darse el caso de que tenga que hacer noche..., ¿qué hago, vuelvo a la ciudad y las apunto? Eso no tendría sentido», afirma este trabajador que se muestra «satisfecho» con el sistema porque «echas las horas que tienes que echar, y lo más importante es que tú estás contento y tus clientes, también».

Garaje Las Flores, el concesionario de Citroën en Cuenca, está plenamente adaptado a la nueva normativa. Su gerente, David Manzanares, señala que todos los empleados hacen su registro «como desde hace años», eso sí, cada tipo de trabajador con un método dependiendo de sus circunstancias particulares: «En administración y ventas lo estamos haciendo de forma manual, con una hoja de seguimiento; los comerciales van a tener una aplicación con geolocalizador para que cada uno fiche en su móvil; mientras que las personas de taller hacen lo propio en sus ordenadores personales en cada una de sus órdenes de trabajo».