De los 34 días de China a los 42 de España

María Trespaderne (EFE)
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El tiempo que se tardó en responder a la pandemia y la eficacia con la que la abordaron los países afectados muestra tres modelos de lucha contra el virus: el asiático, el europeo y el anglosajón

El estudio señala que la percepción ciudadana sobre el tema está distorsionada por la presión mediática y política. - Foto: Olaf Schuelke

La radiografía internacional de la pandemia de coronavirus muestra que la rapidez en la respuesta ante la enfermedad no fue igual en todos los lugares, ni tampoco su efectividad. De los 34 días que tardó China en aplicar medidas desde su primer contagio a los 55 de Alemania, pasando por los 37 de Italia, 42 de España o 44 de Estados Unidos, las reacciones temporales fueron dispares en función del territorio. 
Así lo pone de manifiesto un estudio del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el laboratorio de ideas o think tank de Defensa, publicado ayer. Un informe que, como explicó el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Comillas Alberto Priego, hace un análisis de los comportamientos de los distintos Gobiernos frente al virus. 
Priego distingue tres modelos de gestión de la lucha contra la COVID-19: el asiático, el europeo y el anglosajón. El primero, apuntó, ha demostrado ser el más eficaz, porque sus países plantearon medidas preventivas antes de la explosión de la enfermedad y, sobre todo, vigilaron los movimientos de los ciudadanos gracias a la tecnología, aunque esto plantea dudas de afectación de derechos y libertades.
El anglosajón, que incluye a Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido y Australia, es para el analista el menos eficiente, porque se basa más en recomendaciones que en imposiciones, engloba estados muy descentralizados de gestión más complicada y con un sector sanitario privado más potente.
En tercer lugar se puede hablar, afirmó el profesor, de un modelo europeo, cuyos territorios han optado por el respeto a la privacidad y el mantenimiento de las garantías constitucionales, al tiempo que varios han aplicado las medidas de manera desigual dependiendo de las regiones.
Priego concluyó que Corea del Sur y Taiwán fueron los países más exitosos a la hora de parar esta enfermedad, eso sí, con merma de derechos, y que en todo caso «podría haberse minimizado si China, el primer gran propagador, hubiera tomado la iniciativa mucho antes o si al menos hubiera comunicado la gravedad de la situación antes».
En cualquier caso, indicó que, excepto Taiwán, «ningún Gobierno reaccionó a tiempo» y que «la percepción que los ciudadanos tienen de la respuesta de sus autoridades está profundamente distorsionada por la presión mediática y política», ya que, apuntó, «los estados más criticados -Italia y España- no fueron ni mucho menos los que más tardaron en reaccionar».
El milagro taiwanés. Taiwán fue el país que antes reaccionó a la pandemia y no ha tenido que decretar el confinamiento. Controló desde enero a todos los viajeros de China. Aún no teniendo ningún positivo, cerró sus colegios, estableció cuarentenas para los que llegaran del exterior y prohibió viajes al extranjero. No ha llegado a los 500 contagios.
En cuanto a China, fue el 31 de diciembre cuando alertó de la enfermedad, que afectaba entonces, afirmó, a 27 pacientes. Tardó 34 días en decretar medidas excepcionales desde su primer contagio y lo hizo cuando ya contaba con 14.401 positivos y 304 muertos.
En Europa, Italia, por ejemplo, impuso medidas de confinamiento a los 37 días de registrar su primer contagio. Tenía por entonces 7.375 positivos y 366 fallecidos. España decretó el confinamiento total del país 42 días después de su primer caso detectado. Contaba 5.753 infectados y 136 fallecidos.
El gobierno de EEUU, el territorio líder en mortalidad por coronavirus, reaccionó 44 días después del primer contagio con medidas excepcionales. Registraba en entonces 1.714 casos y 41 fallecidos.