Miguel Romero


Renacer en Cuenca

05/05/2021

Si levantará la cabeza don Lucas Aguirre Juárez se sentiría feliz al contemplar cómo uno de sus espacios más queridos, sus Escuelas conquenses, siguen haciendo honor al espíritu de renovación pedagógica y cultural de un filántropo progresista, adelantado a su época, precursor del modernismo educativo en aquellos tiempos difíciles de políticas de encantamiento.

Y lo digo tal cual lo siento, yo que he vivido íntegramente el valor educativo en todas sus facetas y modalidades, que he sentido el peso de la pedagogía krausista y de Montessori, sin olvidar el renacer de los vínculos modernistas hacia leyes, a veces poco consecuentes, engendradas en espíritus de constante deseo renovador.

Este espacio cultural de Cuenca, vivo e intenso, donde los libros tienen su espacio fortalecido con la Biblioteca Municipal que bien dirige Olga Muñoz, dedicada por entero a provocar en la sociedad ese espíritu por la lectura como base de progreso y de bienestar comunitario. Pero también, este lugar donde sigue estando, a pesar de su eterna provisionalidad, los legajos y documentos de un Archivo municipal, testigo imperecedero de un tiempo en el que la historia de esta ciudad tiene el más recio abolengo de su valor intrínseco y sabio.

Aquí, don Lucas Aguirre hizo historia y la definió como el camino perfecto hacia una sociedad libre porque la cultura ha de ser, ese vínculo que lo defina, y entre sus bambalinas producir sin descanso compromisos educativos con moderna pedagogía, encuentros donde el libro sienta su encantamiento, revivir la esencia de una educación moderna, progresista y activa, sin olvidar que el Arte en toda su dimensión puede y debe solfear en esa sala de Exposiciones donde ahora el vínculo "Renacer" nos acerca a nueve escultores y seis ceramistas conquenses, ávidos de mostrar sus magníficas creaciones bajo la batuta coordinadora de Carlos Codes, incansable como gestor moderno en sus Días de Arte.

Acérquense estos días y disfrutarán de sus nuevos conceptos de un arte de vanguardia sin olvidar el poso del tradicionalismo y la versatilidad del volumen como óptica novedosa.

Y si aún fuera poco, su Salón de Actos que tituló con buen acierto un Ayuntamiento en la persona inolvidable del profesor Juanjo Gómez Brihuega, nos facilita a quienes gestionamos cultura, la posibilidad de encuentros literarios, ciclos de conferencias, dialogantes Mesas Redondas, o actuaciones musicales para engrandecer el espectro cultural que una ciudad como Cuenca, desea y necesita. Todo en un todo, del que el filántropo Lucas Aguirre se sentiría tremendamente feliz y satisfecho por seguir cumpliendo, con creces, aquellos valores que marcaron su objetivo cuando dejó Fundación hecha y ofreció a la sociedad que tanto amaba, parte de su sentido de vida.