Asaja confirma que la campaña del girasol caerá hasta el 60%

J. López
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Las producciones rondarán los 400 kilos por hectárea, lejos de los mil que se cosechan en un año normal

Asaja confirma que la campaña del girasol caerá hasta el 60%

En las próximas semanas concluirá la campaña de girasol que estará caracterizada por un descenso notable de la producción. A esta pésima noticia se suma el momento delicado que vive la oleaginosa, tras varios años de pérdida de superficie cultivada. La caída se debe, principalmente, a los bajos rendimientos por hectárea, a los precios en origen que se abonan por tonelada y a la competencia con otros cultivos más productivos, caso de las proteaginosas y las leguminosas.
Asaja Cuenca confirma que el año va a ser «muy malo», con producciones que rondarán los 400 kilos por hectárea. Lo habitual de un año normal es cosechar en torno a los 900 o 1.000, por lo que la merma estará en muchas explotaciones por debajo del 60 por ciento de una producción normal. «Hay una reducción de cosecha y los precios que tenemos ahora mismo no dan para cubrir ni los gastos. Con esa cantidad de 400 kilos y lo poco que den las aseguradoras no es suficiente», expone el miembro del Comité Ejecutivo de Asaja Cuenca, Gerardo González, quien recuerda que la asociación agrícola lleva varios años advirtiendo de las malas perspectivas para este cultivo.
Meteorología. La cosecha se empezó a torcer en primavera, cuando bajaron considerablemente las precipitaciones. Eso ya causó problemas de nascencia en numerosas explotaciones. Por si fuera poco, las tormentas que descargaron intensas lluvias y pedrisco a finales de agosto y principios de septiembre acabaron por dañar más aún el girasol en distintos puntos. A estos problemas «hay que añadir los daños provocados por la caza», apunta González. 
El miembro del Comité Ejecutivo cree que, en estos momentos, el girasol «tiene muchos enemigos. La PAC, la ayuda agroambiental que quitaron, los precios, o la caza, y las administraciones no lo quieren ver. Se pierde superficie a pasos agigantados». La única solución, advierte, es que el girasol tenga una ayuda específica en la PAC y vuelvan las ayudas agroambientales.