CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


De esperanzas y trampantojos

La esperanza es lo último que se pierde, y tanto la de Pedro Sánchez como la de Pablo Casado están puestas en el 40 por ciento de votantes indecisos y no saben no contestan. Que en su mayor parte ni son indecisos ni es cierto que no saben a qué partido votar, pero no les da la real gana de responder a los encuestadores. Que por otra parte no se tragan que todavía no hayan decidido el voto y hacen las correcciones necesarias a la hora de “cocinar” los sondeos; que es donde se demuestra, en la tan denostada cocina, dónde están los buenos analistas y dónde los que sirven a su señor yfuerzan los daros para dar una alegría a quienes les han contratado.

Los partidos, que saben perfectamente cómo funciona la cosa, sin embargo repiten que el futuro depende de ese 40 por ciento de indecisos, e intentan insuflar ánimo a sus huestes en esta campaña tan dura, tan intensa, transmitiéndoles que están en condiciones de ganar. Ganar significa gobernar, ha quedado lejos el tiempo en el que gobernaba el que ganaba las elecciones. Lo que importa ahora son las matemáticas, cuánto suman aquellos con los que se puede llegar a acuerdos. A Pedro Sánchez le preocupa tanto el resultado de Podemos como el propio, el del PSOE, mientras que en el PP ponen velas a todos los santos para que Rivera logre un buen resultado. Incluso para que Vox cumpla con las expectativas, aunque en este último caso sin exagerar, no sea que Abascal se crezca y ponga condiciones inadmisibles para apoyar al PP. O, lo que es por, exija

entrar en un gobierno de Casado en el caso de que salgan los números.

Así las cosas, sorprende que los candidatos del PP, con Pablo Casado a la cabeza, arremeta con tanta virulencia contra Ciudadanos y Vox. Sánchez es más cauto y critica a Podemos lo justo, lo justo tirando a poco, demostrando que sí sabe lo que hay que hacer: dividir a la derecha provocando desconfianza entre los tres partidos –Ábalos abrió el fuego insinuando que Sánchez podría gobernar con Ciudadanos- y cuidar a Pablo Iglesias para que el descalabro no sea tan grave como el que se le augura.

Casado, que afortunadamente para el PP parece que empieza a tomarse más en serio la campaña, hasta ahora ha tenido a Ciudadanos y Vox en el centro de la diana, sin darse cuna de que si pretende gobernar el adversario a abatir es Pedro Sánchez, no Rivera ni Abascal. Al contrario, estos dos serían sus imprescindibles socios de gobierno si quiere tener despacho en La Moncloa.

Los políticos y periodistas del “plan antiguo”, que han visto y aprendido de todo en los últimos 40 años, siguen perplejos esta peculiar campaña que parece un trampantojo: la realidad no es la que se ve.