TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Madrid

16/05/2020

Aprovechando San Isidro, el planeta España dirigió sus ojos hacia Madrid. Algo raro, porque nunca nos interesó Madrid, nunca nadie habló de Madrid, nunca nada pasa en Madrid. Hasta la gorra de Madrid, no por Madrid, ciudad increíble, ni por los madrileños, gente maravillosa en su mayoría, sino por la turra que dan-damos, entre políticos y medios y creadores de imagen y de opinión. Hasta la mismísima gorra.

Me consta que en tiempos de coronavirus se han agravado esos sentimientos de distanciamiento hacia el 'homo-capitalinus', por las excursiones a la costa en pleno confinamiento, por las rondas y autovías colapsadas en cada puente, las extravagancias de su presidenta, el IFEMA y que Almeida 'sorprendentemente' mola, el no pase a la Fase 1, las manifestaciones en el Barrio de Salamanca, Madrid, Madrid, Madrid. Y claro, si lo trasladamos al mundo del deporte, podemos concluir que ayer no empezaba la Bundesliga, sino que volvía a jugar Haaland. ¿Por qué? Porque interesa al Madrid, ¿por qué si no?

Es esa extraña pero arraigada capacidad que tenemos de llevarlo (porque nos llevan) todo al centralismo extremo. Recuerdo un tiempo, el de viejo periódico de papel duro y tinta bien contaminante, en que para comprobar el tamaño de una seta, una naranja o una bola de granizo, el fotógrafo ponía al lado un paquete de Ducados para que nos hiciésemos a la idea. Hoy, para comprobar la importancia, categoría o interés de una noticia, por lo visto, hay que ponerla al lado de Madrid: el interesante e histórico derbi de la cuenca del Ruhn fue el del Dortmund de Haaland el deseado y el imparable Achraf contra el Schalke de… Raúl González, qué demonios. ¡Adelante!