TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Sorpresón

Pues al final era por dinero, ¡fíjate tú! Qué sorpresa y qué decepción. Lo de la Supercopa, digo: «Los dos equipos finalistas se embolsarán 12 millones de euros cada uno, por los 8,9 millones que se llevarán cada uno de los derrotados en semifinales». ¿Quién podía sospechar que la propuesta de disputar una final four (8 y 9 de enero las semis, 12 la final) en Arabia Saudí tenía que ver con la plata? ¿Quién iba a imaginar que jugar un torneo en este formato, que obliga a aplazar una jornada de Liga -ese fin de semana se jugará Copa del Rey-, tenía que ver con el parné? ¿Quién intuiría que alejar la Supercopa de los socios de cada equipo, quienes pagan su abono religiosamente al fin y al cabo, tenía que ver con la gallina? ¿Quién se iba a oler que desplazar 4.500 kilómetros el título hacia un país donde los derechos humanos (fundamentalmente los de las mujeres) están bajo mínimos tenía que ver con la guita? ¿Quién supondría, en su sano juicio, que todas estas ocurrencias de la Supercopa en Yeddah o el partido de Miami tendrían que ver con la pasta?

Si Luis Rubiales vendió con orgullo que la novedosa Supercopa de España iba a dejar 30 millones de euros en las arcas de la Federación y conocemos ahora que repartirá 41,8 millones entre los cuatro equipos participantes (Barça, Real Madrid, Atlético y Valencia), podemos imaginar cómo se distribuyen los billetes en aquellos páramos donde lo mismo hay dos o tres carrerones de coches y motos en pleno desierto, campeonatos de Atletismo que ponen en peligro la salud de los marchadores y maratonianos o Mundiales de fútbol en pleno diciembre, lo que nunca en la historia. Si hasta la FIFA dobló la rodilla ante el petrodólar, cómo no va a hacerlo la paletada mayor de nuestro reino, vendiendo la idea de que poco menos que estamos timando a los muchachos del turbante…