CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


El comienzo del mandato

El verano llegó sin avisar, de sopetón, igual que llegaron las investiduras de los ayuntamientos, las administraciones públicas más cercanas al ciudadano y, por tanto, más importantes, aunque algunos políticos las valoren por debajo de su potencial. En Cuenca, el socialista Darío Dolz ya tomó las riendas del Consistorio de la capital y tiene trabajo por delante, porque la ciudad necesita un revulsivo después de ocho años de inanición económica, causada por el diferente color político de Ayuntamiento y Junta de Comunidades. Ahora que todas las instituciones públicas son del mismo color ya no deben existir excusas de ningún tipo para que la ciudad, y la provincia también, reciban ayudas para encontrar un futuro para esta tierra.
De momento, el Ayuntamiento ya está constituido, la junta de Comunidades lo hará el martes y la Diputación Provincial apuró al máximo el plazo para convocar el Pleno de investidura -el próximo jueves- del socialista Álvaro Martínez Chana, que sucederá al popular Benjamín Prieto, ya nombrado viceportavoz segundo del Grupo del Partido Popular en las Cortes Regionales. La institución provincial tiene ante sí el mayor reto de las últimas décadas: la despoblación. La Diputación Provincial es una administración clave, ya que da servicios a los pequeños municipios que no pueden asumir determinadas competencias por la falta de recursos materiales y humanos. También deben arrimar el hombro el resto de administraciones públicas. La colaboración entre todas debe desembocar en un gran pacto de Estado, cuyos componentes se remanguen y se metan en harina, porque en los últimos ocho años a los políticos, incluidos los conquenses, se les llenó la boca de lucha contra la despoblación, pero las acciones concretas brillan por su ausencia. Bien es cierto que la Diputación realizó el Plamit para recuperar patrimonio en el medio rural, pero la lucha contra la despoblación no puede basarse sólo en el turismo. Los servicios básicos -educación, sanidad, comunicaciones...- deben ser la prioridad absoluta. Durante ocho años, nada se hizo por la Autovía del Júcar, entre Cuenca y Albacete, por ejemplo, pero sí hubo reproches continuos por parte de todos los políticos. Resultado: no se movió una piedra.
Esperemos que la Diputación se constituya en los próximos días y ya se pongan todos los políticos a remar en la misma dirección para que la ciudad y la provincia de Cuenca inicie el despegue hacia un futuro mejor que el presente actual.