LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Cataluña contra Cataluña

Los delincuentes separatistas quieren dar a todos la idea de que Cataluña está contra España, ideario que parte de que son dos entidades distintas. El argumento decae por su propio peso. Ellos se han esgrimido en representantes de Cataluña, cuando solo son de una parte de los catalanes, y hoy ni siquiera son mayoría. Como todos los perdedores impenitentes le echan la culpa a otros de sus desgracias, pero en realidad lo único que han conseguido ha sido ir a la cárcel y hacerse famosos. A algunos la sentencia les parece demasiado blanda, a otros, justa y a otros, sobre todo a ellos, demasiado dura. La sentencia sin embargo, ha hecho lo que se podía hacer. No podía condenarlos por rebelión, aunque todos sabemos que en el fondo lo era, porque no había pruebas suficientes de la rebelión. Lo ha hecho por sedición que es como una rebelión de la Señorita Pepis, y lo más importante, ha impuesto unas penas de posible cumplimiento. La cosa no llegó más lejos porque Rajoy con el apoyo del PSOE, aplicó el 155, y se quedó en lo que consiguieron los rebeldes hasta ese momento. Tiene un análisis muy profundo de los derechos humanos de esos que se aplican normalmente en Estrasburgo, para que los jueces a los que finalmente les toque decidir en el Tribunal Europeo tengan donde mirarse. Les han permitido defenderse a conciencia, se ha admitido todo tipo de pruebas, y ha llegado a una conclusión equidistante entre lo máximo y lo mínimo. Así pues no podían condenarlos a 50 años como algunos pretendían porque entonces el exceso hubiera generado una corriente en contra, y además, algo había que dejar de margen si vuelve a ocurrir con más virulencia. Tampoco podía dejarlos sin castigo, porque entonces el código penal no hubiera cumplido sus fines de disuadir a los delincuentes, y la conducta podría ser repetitiva. Es una sentencia amable, donde el resto de los españoles se han sentido representados por su más alto Tribunal. Moderación e interpretación de la ley a favor del reo que es lo que dice el código penal ante la duda. Pero los autores llevan un recadito: en lo mejor de su vida política, en los mejores años de su vida van a despertarse todos los días en una celda, con un horario carcelario que les va a impedir ponerse al frente de los mítines como hasta ahora, les ha quitado la vida política. También va a ser disuasoria, por mucho que Torra berree. ¿A que no hay ‘collons’ para repetir? Diez años de media son más que suficientes por querer hacerse los chulos políticamente. Ahora nos viene la ‘merda’ de los de las cacerolas y los chillones profesionales, una mezcla de los anticapitalistas, con hermanastros del cojo manteca, de los perroflautas y de algún que otro separatista de corazón, que los hay también pero que no son de los que están al frente cuando la policía reprime las manifestaciones. En fin, la sangre no ha llegado al río.