APUNTES

Pedro Calvo Hernando

Escritor y periodista


Hasta dónde llegará Ciudadanos

La vicepresidenta Carmen Calvo acierta cuando señala que lo de Madrid habría sido imposible en París, Londres, Berlín u otras grandes ciudades europeas, donde la ultraderecha habría visto cerrado el paso a esa maniobra madrileña de convertirse en la salvación del conservadurismo en detrimento del progresismo, por decirlo de forma suave. Esperanza Aguirre había proclamado que Vox es un partido plenamente constitucional, pero sin argumentarlo ni demostrarlo. Desde el PP se entiende el lío y la amalgama, pero no así desde Ciudadanos, que creíamos que nacía precisamente para cambiar el rumbo de la derecha patria. Lo bueno del caso es que todo el mundo conoce la verdad pero muchos no dudan en disimularlo. 
A muchos nos gustaría saber cómo es posible que Cs prefiera que en Madrid gobierne Almeida en lugar de Carmena sin que les estallen los mecanismos internos que alimentan la comprensión inteligente. Pero es que el partido de Albert ya ha dado pruebas más que suficientes de todo aquello de lo que es capaz, como ya señalé aquí alguna vez. Debe de ser que hacen todo para salvar al PP del desastre al que llegaba tras las elecciones generales, cosa rara cuando lo que parecía era que deseaban ponerlo patas arriba ya. Se barrunta la reunificación de la derecha... pero es bajo el mando del PP, tras el balón de oxígeno recibido en Madrid. Pronto lo veremos. 
Las cosas en Barcelona han discurrido de modo distinto y mucho más favorables a la concepción progresista de la vida política. Ada Colau, con la ayuda de Valls, será mejor para la gran ciudad catalana que Almeida para la capital de España, no sé si eso lo dudará alguien. Pero Almeida será bueno para Pablo Casado, que se salva de la desaparición a que parecía condenado. Aunque es verdad que el pacto de las derechas en Madrid medio oculta la pérdida de poder municipal del PP en el conjunto de España, algo bastante importante para el partido de Génova. 
Muy claro queda también que el PSOE sale reforzado con las elecciones municipales en el conjunto de España, pese a que la cosa se oculte un poco por la importancia que tiene políticamente todo lo que toca Madrid. Porque el influjo de los medios de comunicación es imparable cuando hablamos de Madrid, algo inevitable y que además casi  nadie parece querer evitar. Pero con esto enlazo con la que ahora se avecina, tras los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas: la formación del nuevo Gobierno, destinado en principio a durar cuatro años. Esperemos y deseemos que el Gobierno de Pedro Sánchez se constituya muy pronto, pues no es poco el tiempo que ya llevamos invertido-perdido en su preparación de formación y alumbramiento. 
Todos sabemos que llevamos demasiado tiempo invertido-perdido desde la moción de censura que hace un año se llevó por delante a Mariano Rajoy, quien ya parece un personaje medieval que es y va a ser uno e los principales protagonistas del tiempo, un protagonista del lejano pasado. Un año que para Pedro Sánchez ha sido de preparación, meditación e indagación de sus posibilidades. Quizá Sánchez no es la joya de la Corona en la lista de presidentes del Gobierno desde Adolfo Suárez. Pero es seguro que forma ya parte de lo más valioso y distinguido del protagonismo político desde la Transición. Lo que hace falta es que los eternos metepatas no consigan retirarlo de la circulación, que muchos en realidad es lo que desean y planean.  


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No me llamó entonces demasiado la atención su reacción pues, dada su aparente edad, podía ser alumno, profesor o padre