Las lluvias recuperan los almendros y auguran un buen año

J. L.
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Un productor de Villalpardo asegura que la plaga de la avispilla «no se termina y se va a extender más»

Las lluvias recuperan los almendros y auguran un buen año - Foto: Reyes MartÁ­nez

La campaña de la almendra en la provincia va por buen camino. Las precipitaciones caídas en las últimas semanas no sólo no han mitigado la sequía que se sufría en meses anteriores sino que han recuperado al árbol de tal manera que, si no hay heladas o fenómenos meteorológicos de consideración, la cosecha será buena. De momento, apunta el agricultor Luis Moisés Cerdán, «hay almendra y es gorda. Seguramente no sea una cosecha tan buena como la del año pasado, pero lo que no se ha ganado en piezas lo vamos a ganar en el engorde del fruto». 
Ciertas variedades tempranas como desmayo, autóctona de la comarca, han sufrido las sequías de los meses anteriores –sobre todo los árboles más viejos– pero los almendros jóvenes darán un fruto de un calibre considerable. De hecho, apunta, ya hay almendra que es más gruesa que la que se ha recogido en campañas anteriores. No obstante, y a pesar de la gran cantidad de agua caída en las últimas semanas, como dice el dicho: Nunca llueve a gusto de todos. 
Cerdán confirma que de la sequía se ha pasado a las precipitaciones abundantes, que provocan hongos y enfermedades en el almendro por el exceso de agua. «El año pasado hubo mucha sequía y la verdad es que con tanta lluvia el almendro se ha pasado muchos días mojado», dice este productor de Villalpardo, que cuenta que el que no ha hecho bien y a tiempo los tratamientos «está teniendo bastantes problemas». 
En ese sentido, asegura que «no había visto nunca tantas enfermedades como en este año». Insiste en que «da gusto ver el campo ahora, sobre todo si se ha tenido en cuenta los tratamientos de invierno. Eso va a ser fundamental en este año».
Avispilla del almendro. Los productores siguen a vueltas con este insecto que arrasa con buena parte de la cosecha y se extiende como una plaga. El productor confirma que en la Manchuela «hay bastante, pero ha salido más tarde de lo habitual. Los tratamientos se han hecho con la almendra bastante gorda y en algunos casos se ha tenido que dejar de tratar  después, pues la avispilla aún volaba hace 15 días según nos trasladan los ingenieros». 
Asimismo, cree que la plaga de este insecto «no se va a terminar nunca y cada vez se va a extender más. Es inevitable ya», opina, y añade que «cuando se tuvo la ocasión, las administraciones no quisieron poner remedio, que era arrancar los árboles de varias fincas y quemarlas para que no se extendiese, pero se callaron,  no actuaron y se ha extendido. Se echa la culpa a Valencia, pero ha sido aquí, en Castilla-La Mancha y sin distinción de gobiernos».
En este punto, recuerda el productor de almendra que «todo cae sobre la agricultura. Si no la recoges, si no quemas las que quedan en los árboles, si no quitas las de los ribazos, te quitan la PAC y las ayudas. Ahora estamos vigilados por una cosa que no hemos creado y ni tenemos la culpa. Hemos sido la última comunidad en aplicar medidas», prosigue, «siendo la primera en tener por primera vez la avispilla. Eso es lamentable porque yo no tengo ninguna contraprestación por lo que quiera hacer la administración». 

Un insecto que horada el fruto y cría dentro de él. No se sabe con certeza cuándo llegó este himenóptero a las explotaciones de almendros de la Manchuela de Albacete y de Cuenca, pero se cree que vino a la península procedente del Este de Europa. Considerado como una amenaza para el almendro, horada el fruto en primavera e introduce en su interior las larvas que, tras la eclosión, crecen en el interior, deshidratan el fruto y provocan el crecimiento de hongos.
Cerdán entiende que un insecto que «duré en el campo más de dos años no se puede erradicar. Son capaces de invernar un año entero, al siguiente y salir. Aunque no hubiese en un año almendra en España no se morirían», indica y añade que «no queda otra que convivir con el problema como podamos».