COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Los tentadores datos del CIS

A pesar de la mala prensa con que cuentan los barómetros del CIS desde que lo dirige el sociólogo José Félix Tezanos, lastrado porque llegó directamente al cargo desde la Ejecutiva del PSOE de Pedro Sánchez, es preciso recordar que la proyección de escaños que realizó para las elecciones generales fue la que más se aproximó a los resultados que arrojaron las urnas. Lo que no logra el CIS es quitarse el sambenito de que trabaja a favor de obra y que los datos que aporta favorecen al PSOE tanto de forma objetiva como subjetiva por cuanto fortalecen la posición negociadora de Pedro Sánchez de cara a su investidura.  

Según el barómetro del CIS del mes de junio, realizado todavía bajo la influencia de las elecciones europeas, autonómicas y municipales, que ganaron con claridad los socialistas, el PSOE subiría hasta casi el 40 por ciento de intención de voto directa, y el PP tendría una ligera recuperación  dado que gana algo más de dos puntos —hasta el 13,7 por ciento, con relación al barómetro de mayo, pero sigue por debajo de su resultado electoral de abril -16.7 por ciento-. El partido de Albert Rivera se deja medio punto, pero sigue por encima del PP y con unos resultados calcados a los que obtuvo en las elecciones generales. Los claros perdedores son Unidas Podemos y lo que queda de sus confluencias que caen casi tres puntos en voto directo -12,7 por ciento- y Vox que se deja dos décimas hasta el 5,1 por ciento.

Si a tenor de estos datos, Pedro Sánchez tratara de forzar la máquina y hacer efectiva la amenaza de ir a una repetición de elecciones, tras no lograr los apoyos necesarios ni el 23 de julio ni en los dos meses siguientes, en las elecciones generales de noviembre sus votos ya le dejarían muy cerca de la mayoría absoluta y la sobrepasaría ampliamente con el concurso de Unidas Podemos, con quien, a pesar de su descenso, podrían conformar un gobierno con un apoyo parlamentario muy estable. El riesgo es que al PSOE le bastara con el apoyo de otros grupos minoritarios y entonces quedaría fuera de juego.

A Ciudadanos, el barómetro de junio le da para seguir pensando en su pretensión de sobrepasar al PP como partido líder de la derecha, a pesar de que ni los sucesivos resultado electorales, ni el resto de encuestas realizadas desde entonces le conceden esa posibilidad, más bien al contrario se produce un repunte del bipartidismo que deja a los partidos de la nueva política en posición subsidiaria, mientras que Vox pierde fuelle desde el 10 por ciento de los votos logrados el 28-A.

Los resultados del CiS son un toque de atención para todos los partidos, incluido el PSOE que aunque pudiera beneficiarse de la repetición de las elecciones, como le pasó a Mariano Rajoy en 2016 tendría que arrostrar las críticas y el desgaste que supone la incapacidad de forjar acuerdos necesarios para gobernar de forma estable. Es preferible que ningún partido tenga la tentación de provocar nuevas elecciones y tengan altura de miras, porque la desafección con los políticos es tan patente, y el espectáculo con las negociaciones para conformar los gobiernos autonómicos y municipales tan sorprendente en algunos lugares que la preocupación de los ciudadanos por la política, los partidos y los políticos en general se encuentra en su máximo histórico desde 1985 y ha crecido cuatro puntos en un mes. Que todos tomen nota.