TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Organización

Al margen del pequeño y ridículo detalle de que alguien colocó un Celta-Osasuna la noche de Reyes a las 21,00 horas (el equivalente a las 13,00 en Los Ángeles y las 4.00 en Hong Kong, para que luego les vendan mierda, con perdón, sobre los intereses comerciales de LaLiga en los mercados americano o asiático), un señalamiento sin pies ni cabeza después del ejemplo de saturación bien organizada, que es posible, de la Premier League… Digo, entre subordinadas, que al margen de ese minúsculo detalles el balón ha vuelto a rodar.

Les dejé la pincelada de refilón en el anterior párrafo: en Inglaterra han jugado cuatro jornadas a todo pistón, ofreciendo al mundo la sensación de que todo estaba en su maldito sitio, desde el gorro del aficionado del Southampton en tercera fila hasta el peinado del colegiado del Newcastle-Leicester. Lleno hasta la bandera Vicarage Road para ver el Watford-Wolverhampton, soberbio el puñetero West Ham (16º) ante el Bournemouth (18º), arrollador un Liverpool impenetrable… En efecto, durante años tratamos de imponer en esta bendita tierra la idea de que no tenían la mejor Liga porque las Copas de Europa eran nuestras, y con esa cantinela nos acostábamos cada noche, mirándonos el ombligo, como si Messi y Cristiano y Xavi y Benzema y Ramos y Andrés Iniesta jugasen en todos nuestros equipos, en el Madrid pero también en el Levante, en el Barça pero también en el Celta. Y presumiendo de algo que no éramos, ¡zas!, de repente suceden dos finales europeas con cuatro equipos ingleses.

Ahora miramos sus horarios y los nuestros. Su organización y la nuestra. Y ya ni siquiera tenemos a Cristiano. ¿Concluimos ya que jefazos de Liga y Federación han sido y son unos cafres que a base de mimar a Barça y Madrid... se olvidaron de cuidar y vender el fútbol?