TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Crimen perfecto

Hemos visto las suficientes películas policíacas como para saber que a Michel Platini (Joeuf, 21 de junio de 1955) y a todos los relacionados con la concesión del Mundial de 2022 a Qatar los iban a trincar. A veces crees estar perpetrando el crimen perfecto. «Soy intocable», te dices, consciente de que alguien con turbante (o sin él, para disimular) te dio un dinero irrastreable, o te firmó un papelito que guardaste con celo bajo la alfombra concediéndote un par de sueños, un retiro dorado, un puesto en un consejo, gasolina gratis, vete a saber. «Soy intocable», te repites, sonriendo porque eres el más listo de clase, ya que te ampara esa ley-aparte que es el fútbol, donde cada año se mueven decenas de miles de millones de euros y como dueño de una empresa así crees poder manipular el mundo como te venga en gana.

«Michel Platini, detenido por presunta corrupción en la concesión del Mundial de Qatar», lees. Y casi te indigna que pongan «presunta». El crimen perfecto, por lo visto en el idioma de UEFA y FIFA, es aquel que se ejecuta sin disimulo, con luces y taquígrafos, ante los ojos de todo dios, que terminada aquella adjudicación espetó un «¿Qué me estás contando?», flipó en colores al conocer los 50 grados veraniegos y el Mundial en invierno, se indignó a rabiar con el nivel de los derechos humanos (mujeres, inmigrantes, etc), los miles de muertos en la construcción de los estadios…

Platini, como Blatter, intuyó un plan infalible y quiso volar por encima de todo. Y aquí lo llevábamos esperando casi desde aquella final de la Euro'84 en que nos hizo la puñeta. Eso sí, aunque caigan todos los untados, ¿a que nadie tiene lo que hay que tener para decir «señores, el Mundial de 2022 no se juega aquí»? Hemos visto suficientes películas policíacas como para saber que hay que seguir el rastro del dinero...


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