TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La dignidad

Nada ha sido especialmente higiénico ni digno en 'esto' que en lo sucesivo no llamaré Supercopa por respeto a un trofeo histórico. La 'Copa Khalifa' se gestó de malas formas («No, no te dejo llevarte ningún partido de Liga a Miami… pero yo sí me llevo un torneo a Arabia, para que sepas quien manda, Tebas, bribón») y desde el comienzo hasta el final, pasando por la portada de 'Marca' con la mujer luciendo un Niqab que sólo permitía verle los ojos, ha sido difícil de tragar. Hoy, sólo el madridista medio estará satisfecho con el formato de este 'Trofeo Arábigo' que ha permitido engordar las vitrinas del más flojo de los cuatro equipos en la 18/19. Los demás mirarán al cielo, resignados ante la eficacia blanca (de profesión, ganadores de finales… de cualquier forma, pero competidores infalibles) y ante el desastre del fútbol moderno frente al petrodólar, como ha demostrado el 'sindiós' de este 'Cuadrangular Luis Rubiales'.

La penúltima (porque habrá una última gamberrada, estoy seguro, en cuanto escarben en la resaca que dejará la 'Yeddah Cup' y la 'huella económica' del evento) fue darle el MVP de la final al tipo que hizo una entrada criminal en el 115, la doble patada más sucia de las últimas diez Supercopas (¡Perdón! 'Torneo Rey Bin Abdoulaziz'). Igual la votación estaba cerrada antes de la prórroga, sí, pero en competiciones de este pretendido prestigio alguien debe tener reflejos en medio del onanismo en el palco, cómodo y magnífico sofá, mira cómo luce mi trofeo desde aquí arriba, y cambiarlo todo sobre la marcha (¡Dénselo a Courtouis, por Alá, que no cuesta tanto premiar a un portero!) para que Valverde no salga de Yeddah con una roja y el trofeo al mejor jugador. Ni eso fueron capaces de hacer en el 'Spain is different Trophy', una extravagancia de aquí a La Meca… por si quieren saberlo, justo a 90 kilómetros de la final.