RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Hace 10 años...

17/04/2020

...Acudí a Angou, una ciudad-mercado en el interior de China especializada en medicina tradicional, para hacer un reportaje sobre la venta clandestina de cuerno de rinoceronte. Compré en una sucia bodega un gramo de cuerno, sin limpiar, por 15 euros. Al volver a Pekín, donde vivía, lo llevé a un laboratorio para certificar que era auténtico. Los chinos lo usan como un remedio contra la leucemia que, por supuesto, no tienen ninguna base científica.
Jamás pensé que de un sitio tan parecido a aquel podría salir algo que va a cambiar mi vida y la de toda la humanidad para siempre. Esta semana me acordé de ello y estuve rebuscando en mi cuenta personal de email lo que mandé al periódico un 22 de septiembre de 2010. Decía así: «Aquí cada soportal es una farmacia a la que acuden médicos, enfermos y distribuidores, que recorren miles de kilómetros en busca de ingredientes. Entre sacos de sales, piedras medicinales, cortezas, raíces y plantas, se ofrecen pedazos de animales disecados y jaulas con ejemplares vivos».
Y seguía: «Serpientes, caballitos de mar, vísceras de venados, cuernos de búfalo, murciélagos y un largo etcétera. (...) Puede resultar desagradable para el ojo desacostumbrado, pero no tiene nada de malo: se trata de mercancías legales con un impacto sobre el medio ambiente similar al de cualquier carnicería. El verdadero problema lo constituyen los ingredientes más caros, aquellos que no están expuestos (...) Además del rinoceronte o el tigre, otros animales en extinción, como el antílope, el pangolín o el oso también se cazan para nutrir las despensas de la medicina oriental».
Así que no tiene nada de malo... ¡Qué atrevida es la ignorancia!