CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Letra pequeña

La letra chica, letra pequeña, letra menuda o letra hormiga es el concepto lingüístico que describe los términos de uso de un contrato impresos con un tamaño de letra reducido, de tal manera de que no sean fácilmente leídos por la parte que va a firmar un acuerdo. Esta letra se emplea a veces para ocultar cláusulas abusivas o que van en perjuicio de la parte firmante.
Una cláusula abusiva, también conocida como cláusula de un contrato leonino, es toda cláusula contractual no negociada individualmente, predispuesta, cuya incorporación viene impuesta por una sola de las partes. Que va en contra del principio de buena fe, causa un grave desequilibrio en los derechos y obligaciones de las partes en perjuicio del consumidor. La Ley las considera nulas de pleno derecho pero no implica la nulidad del contrato.
Pues lo mismo está sucediendo -siempre ha pasado aunque ahora más- con los contratos o pactos políticos. Nos lo expresa y muy bien, Julián Marías. Si los partidos en tiempos de elecciones, hacen vagas apelaciones a principios plausibles destinados a promover la prosperidad universal, cómo los vamos a rechazar como electores, si todos nos ofrecen felicidad y «cosas excelentes, buenas, piadosas», y todo bien expresado en sus letras grandes. Ahora bien, no leemos la letra pequeña y esa luego, una vez celebradas las elecciones, es la que ‘nos mata’ con engaños, irresponsabilidades y abstracciones.
No tenemos más que leer la letra pequeña de los acuerdos o pactos realizados en España. Por ejemplo, PP de Andalucía y VOX; o tal vez los acuerdos por la Comunidad de Madrid y por su Ayuntamiento, también con VOX; pero quiero resaltar este concepto ahora, en estos momentos claves para la formación del Gobierno de España, en el que PSOE y Unidas Podemos han pactado recientemente un preacuerdo que, si no pasa nada, se hará realidad en estos días con la investidura. Estoy escribiendo esto un par de días antes de que se proceda a la aprobación o no de tal pacto con vistas al gobierno de España y viene bien, porque cuando podáis leer este artículo ya se habrá hecho realidad «lo que tenga que hacerse, claro» y vendrá bien ver lo que opinábamos unos días antes.
En ese acuerdo hay mucha letra pequeña que empieza diciendo que con este pacto progresista de coalición van a conseguir que España se sitúe como referente de la protección de los derechos sociales en Europa, tal y como los ciudadanos han decidido en las urnas, ¡ahí es ná!; pero además, ambas formaciones compartirán la importancia de asumir el compromiso de la libertad, la tolerancia y el respeto de los valores democráticos como guía de acción de gobierno de acuerdo con lo que representa la mejor tradición europea, ¿eh?, que no se os olvide esto porque se hará realidad, dicen los gnomos de Zascandil; y si no, observar a cuantas cosas se van a dar respuesta con este Pacto de Gobierno, algo que no sucedía desde la Segunda República, en el que los ejes prioritarios de actuación contemplaran la consolidación del crecimiento y creación de empleo, la lucha contra la corrupción, la protección de los servicios públicos, especialmente la educación, el blindaje de las pensiones, la sostenibilidad del sistema público de pensiones y la vivienda como derecho y no como mera mercancía.
¡Ah¡ y sobre todo, algo que me preocupa mucho pero que seguro se tratará adecuadamente en los nuevos tiempos de gobierno, será el respeto a la Constitución y la Razón de Estado, ese Estado de Derecho que debemos tener todos los ciudadanos de España. Así que tranquilos, que la letra pequeña lo deja claro, por eso amigos, hay que leerla siempre. No solo en los contratos que hacemos en nuestra vida familiar, sino en los contratos que hacemos políticamente.



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