un Pleno descafeinado

C.S.Rubio
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La recién estrenada mayoría absoluta del PSOE y el cambio en las reglas de votación, vacía el salón de plenos durante el debate presupuestario

un Pleno descafeinado - Foto: Yolanda Lancha


El pleno de presupuestos siempre ha sido una sesión muy cafetera, entre otras cosas porque diez horas de debate non stop dan para muchas tazas. No obstante, en esta ocasión ha faltado cafeína, en parte por la recién estrenada mayoría absoluta del PSOE tras las últimas elecciones. Y es que, tener el ‘sí’ asegurado antes de iniciar el debate, deja fuera del guión cualquier giro inesperado.
Los 14 escaños de Ciudadanos y PP no tienen hoy la capacidad de presión que tuvieron en su día los dos diputados de Podemos, que mantuvieron al PSOE con el corazón en un puño toda una legislatura. Queda lejos ya la imagen del voto en contra y sin preaviso de los ‘morados’ al proyecto de ley de presupuestos, allá por la primavera de 2017. Una jugada de los de Iglesias que obligó a llevar muchas tilas a la bancada socialista en esos meses, en los que llegó a estar sobre la mesa la convocatoria de elecciones anticipadas y hasta la dimisión del presidente del Gobierno, Emiliano García-Page.
 Pero también ha descafeinado mucho el debate el cambio en las reglas del juego parlamentario. Si hasta ahora cada punto se votaba al terminar su debate, desde septiembre se deja todo para el final, ya sea una ley de calado o una mera propuesta de resolución. ¿Qué supone eso? Pues que, entre otras cosas, solo haya que estar en el salón de plenos cuando hay que estar, es decir, a la hora de votar. Algo que en la práctica ha supuesto tener el plenario a medio llenar durante toda la jornada. Y da lo mismo el grupo.
Ni siquiera hace falta estar en Toledo. A media mañana de ayer el presidente de Gobierno, Emiliano García-Page, estaba en Madrid, mientras que su vicepresidente y cabeza de lista por Cuenca, José Luis Martínez Guijarro, participaba en un acto con agricultores en Cuenca, junto al líder del PP, Francisco Núñez, que también se saltó la mayor parte del debate presupuestario.
Con todo, los pasillos del antiguo convento de San Gil, sede de las Cortes regionales fueron un no parar, entre diputados, miembros del Gobierno, periodistas y curiosos varios. Descafeinado o no, en el pleno de presupuestos la región se juega mucho. En concreto, 10.505 millones.