COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


El dolor viene después

09/01/2020

Ha sido la constatación de varios hechos, que el Rey Felipe VI tiene sentido del humor y que no está preocupado por el hecho de que Pedro Sánchez haya vuelto a tomar posesión del cargo de presidente del Gobierno en su presencia y la del resto de las autoridades del Estado. El comentario del Rey tras el acto en La Zarzuela tiene su aquel. El comentario de Pedro Sánchez “Ocho meses para 10 segundos”, en alusión al tiempo que ha estado en funciones, dos elecciones mediantes, y la rapidez con la que ha transcurrido la ceremonia, pude ser una ocurrencia para llenar el paseíllo que ha realizado junto al monarca o un síntoma acerca de cómo interpreta la actividad política, que da munición a sus adversarios sobre su deseo de disfrutar del boato que permite el poder. Quizá le hubiera gustado que la ceremonia se alargara con un panegírico sobre su figura escrito por un poeta de su elección, o mejor aún que el vate leyera un capítulo entero de su libro “Manual de resistencia”, una condición que no se le puede negar, que le ha llevado a ser presidente con plenitud de funciones tras ganar las elecciones.

El Rey, con rapidez de reflejos respondió que había sido un acto “Rápido, simple y sin dolor”. Un comentario intrascendente, de cortesía, una evidencia para llenar el tiempo, si no hubiera añadido: “El dolor viene después”. No referido a él mismo sino una advertencia sobre el futuro que le espera a quien va a dirigir el destino del país. De hecho, Pedro Sánchez ya lo sabe porque no es nuevo en las lides políticas y no solo porque cualquier cosa que diga puede ser utilizada en su contra, sino porque el poder desgasta. Aunque al gobernante siempre le queda el consuelo que desgasta más la oposición (Giulio Andreotti).

Sánchez ha reconocido que han dado al Rey “muchas preocupaciones”. Es cierto, Felipe Vi ha salido a ronda de consultas con los líderes de los partidos políticos a una por año desde que su padre abdicó la Corona, ha tenido algún sobresalto como cuando Mariano Rajoy declinó presentarse a la investidura, y con las sucesivas repeticiones electorales. Pero quizá las preocupaciones del Rey no se han acabado porque el intento de patrimonialización de su figura que hacen los líderes del PP y de Vox puede ser contraproducente, como advirtieron tanto Pablo Iglesias como Aitor Esteban. Porque los riesgos para la Corona solo los intuyen quienes tienen una visión catastrofista del futuro y quienes quieren jugar a aprendices de brujo promoviendo un enfrentamiento entre las dos máximas magistraturas del Estado.

Que el dolor viene enseguida ya lo acaba de comprobar Pedro Sánchez, con la rapidez de su socio en hacerle la parte alícuota de su gobierno, por las continuas declaraciones de los independentistas catalanes que presionan con sus declaraciones extemporáneas, con las que nadar en Madrid y guardar la ropa en Barcelona, y con una oposición que ya le considera al frente del peor gobierno de la democracia aunque  todavía no se haya constituido el Consejo de Ministros. Dijo María Dolores de Cospedal tras dejar la política que es “una trituradora de seres humanos”. Eso ya lo saben todos los políticos con mando en plaza. Tras los oropeles tarde o temprano el dolor siempre viene después. Lo importante es que les pille llorados.