Un parqué infectado

Agencias
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Tras el brutal desplome del Ibex 35, el coronavirus amenaza con convertir la semana bursátil en la peor de su Historia, superando con creces el 'crack' de octubre de 2008 después de la caída de la empresa Lehman Brothers

Un parqué infectado - Foto: Altea Tejido

Ya son muchos los expertos, y no tan expertos, que empiezan a comparar la dramática situación económica que se asoma a raíz del coronavirus con la crisis financiera de 2008. Todos son conscientes de que viene una recesión y que las consecuencias van a ser devastadoras. Y ya no será por la burbuja inmobiliaria sino por la salud, por una pandemia que tiene aterrorizado a todo el planeta. Ayer, la Bolsa registró un jueves negro, pero también un miércoles negro, un martes negro, un lunes negro...  
Y es que el Ibex 35 registró la peor caída de su historia, al sufrir un desplome del 14,06 por ciento en la sesión, que le ha llevado a cerrar en los 6.390,9 puntos, niveles de agosto de 2012.
El pánico por la epidemia del coronavirus ha llevado al selectivo a marcar su peor sesión bursátil conocida, superando el hundimiento del 12,35 por ciento de la jornada en que los británicos decidieron abandonar la Unión Europea en junio de 2016.
Todo indica que las medidas del Banco Central Europeo (BCE) ante la pandemia no han convencido lo más mínimo a los inversores, que no tienen ni idea de cuánto durará la crisis sanitaria y cuál será su tope. Esa incertidumbre tan grande hace que la inmensa mayoría no invierta y que incluso retire su dinero por miedo a perderlo todo. 
El hecho de que el organismo liderado por Christine Lagarde haya decidido mantener los tipos de interés no ha sentado nada bien al mercado, que esperaba un movimiento en el mismo sentido que los realizados de emergencia por la Reserva Federal (Fed) y el Banco de Inglaterra.
En su lugar, la autoridad monetaria aprobó una serie de subastas de liquidez temporales hasta junio de 2020. Al mismo  tiempo, dio luz verde a una compra extraordinaria de activos por valor de 120.000 millones hasta finales de año.
A esta polémica decisión de la dirigente gala, toda una decepción para muchos, se ha sumado la decisión del Gobierno español de anunciar un paquete de medidas de choque por 18.225 millones de euros, que incluirá el aplazamiento y fraccionamiento de deudas tributarias por un plazo de seis meses sin intereses, con una inyección de 14.000 millones de euros en liquidez a pymes y autónomos. También contempla una línea de crédito de 400 millones para el sector turístico y una transferencia de 2.800 millones para las comunidades autónomas. A juicio de algunos analistas, las medidas son insuficientes y cuando alguien entra en pánico resulta muy difícil, por no decir imposible, tranquilizarle.  
Pero también es cierto que los mercados estadounidense y británico se calmaron ante los pasos dados por la Fed y el Banco de Inglaterra. La semana pasada, el primer organismo rebajó en 50 puntos básicos los tipos de interés, hasta un rango objetivo de entre el 1 y el 1,25 por ciento, en respuesta a los riesgos que la epidemia del coronavirus representa para la economía.
Mientras, el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra anunció que bajará el tipo de interés de referencia en 50 puntos básicos, hasta el 0,25 por ciento, así como la eliminación del colchón anticíclico exigido a los bancos y el establecimiento de una línea de liquidez para préstamos a pymes.
Ahora queda esperar la jornada de hoy, en la que el pesimismo prima. Si el Ibex 35 se anota una nueva caída, marcará también la peor semana de su historia, pues en cuatro sesiones ha perdido ya un 23,7 por ciento de su valor, con lo que se dispone a superar el desplome semanal del 21 por ciento que sufrió en octubre de 2008 tras la caída de Lehman Brothers.