CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Las cintas de Ábalos

Pedro Sánchez ha desmentido que hubiera hablado por teléfono con Delcy Rodríguez a través del móvil de José Luis Ábalos. Indignado, el presidente repitió varias veces que era mentira, pero el valor de la palabra del presidente es prácticamente nulo, no hay ni que explicar por qué.

Ábalos ha advertido en un desconocido tono chulesco que a él no le echa nadie. Lo que ocurre es que no se sabe qué pasó exactamente en el aeropuerto cuando supuestamente acudió a medianoche a recoger a un ministro venezolano amigo, supuestamente no se vio con Delcy Rodríguez, después supuestamente solo la saludó y en una nueva versión se reunió con ella. Y como no se sabe, hay motivos para pensar que a Ábalos efectivamente no lo puede echar nadie porque está tapando algo que a Sánchez no le interesa que se sepa.

Todo lo ocurrido está grabado en las cintas que se encuentran en el aeropuerto, y tanto PP como Vox tratan de impedir que sean destruidas, pues el plazo que marca protección de datos para hacerlo es muy breve. Los dos partidos han exigido una comisión de investigación parlamentaria –no sirven para nada- y han presentado individualmente una querella ante la Fiscalía. El PP, desconfiado, ha ido más lejos, y ha presentado un requerimiento notarial para que las cintas no sean destruidas.

No estamos ante un caso menor. Al contrario, es de enorme relevancia. No solo porque hay que aclarar si Sánchez y Ábalos mienten –no sería lo más preocupante, está asumido que el presidente miente con frecuencia- sino que perdería también credibilidad uno de los hombres más sólidos del gobierno, el más relevante del Psoe tras el secretario general, y al que el episodio ha convertido en una figura patética ofreciendo en cada comparecencia una versión que desmentía la anterior.

Lo que está en juego es la posible comisión de un delito, o de varios delitos, por parte de miembros del gobierno. Rodríguez tiene prohibida la entrada en territorio europeo, y las cintas pueden demostrar si entró o no. Es obligado saber si hizo escala en Madrid para ofrecer información sobre las finanzas de Podemos, o si es verdad el rumor recogido por la diputada Ana Oramas de que en el avión de Rodríguez transportaba oro del tesoro venezolano que desde hace meses los gobernantes de ese país sacan hacia Turquía y Rusia l exterior por si vienen mal dadas. El avión de Delcy se dirigía a Estambul con ella a bordo, el episodio de Barajas la obligó a coger un avión comercial con destino a Qatar en un avión comercial … y el jet alquilado por ella siguió rumbo a Turquía.

El caso Dalcy huele mal y afecta directamente al gobierno español. Qué menos que el propio gobierno contribuya a esclarecerlo si de verdad está limpio de polvo y paja… Tratar de destruir las cintas que recogen segundo a segundo los hechos, solo agranda las sospechas.